Si uno mira las últimas cifras, puede concluir que está a punto de terminar. Las monedas latinoamericanas se han depreciado rápidamente en las últimas semanas, encareciendo para ellos los viajes y la compra de propiedades en el extranjero.
El mes pasado, la moneda de Brasil cayó casi un 10% con respecto al dólar. El Banco Central brasileño anunció el viernes que inyectará hasta u$s 60.000 millones en la economía para impedir que la moneda local siga cayendo. En los últimos 12 meses, la moneda de Brasil cayó un 22% con respecto al dólar, la de Argentina 21,4%, la de Perú 8%, la de Chile 7%, la de Colombia 6,2%, y la de México 1,4%, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Esta depreciación se aceleró desde que el director de la Reserva Federal, Ben Bernanke, sugirió el 19 de junio que la economía de EEUU se está recuperando, y que el gobierno empezará a reducir sus fondos de estímulo a la economía. Eso llevó a los mercados a creer que las tasas de interés subirán, y que muchos capitales migrarán de los países emergentes a EEUU.
"’La fiesta se va a terminar pronto, si es que ya no ha terminado”, me dijo Andrew Powell, uno de los principales economistas del BID. "’Las tasas de interés internacionales que han estado a niveles históricamente bajos no se mantendrán allí; la tasa de crecimiento de China en los últimos años no será sostenible; Europa todavía tiene problemas, y los precios de las materias primas probablemente caigan”.
El cambio podría ayudar a Latinoamérica a la larga, porque las monedas más débiles harán que sus exportaciones sean más competitivas en el extranjero. Pero sus importaciones, al igual que los viajes, serán más caros, según Alberto Bernal, director de investigación de Bulltick Capital Markets. El factor fundamental detrás del fortalecimiento de las monedas latinoamericanas "’la rápida urbanización de India y China, cuyas nuevas clases medias están consumiendo más materias primas latinoamericanas” no ha cambiado, dice Bernal. "’El boom de las materias primas latinoamericanas se acabará cuando China llegue a un nivel de urbanización del 70 %, y ahora está en el 51 por ciento. Este proceso puede durar 15 años”, dice Bernal.
Para compensar el estancamiento, los países exportadores de commodities tendrán que aumentar su productividad, atraer inversiones y diversificar sus exportaciones a productos no tradicionales. En ese sentido, la fiesta del dólar barato ha terminado, aunque gracias a un mejor manejo de sus finanzas muchos países están hoy mejor preparados para vivir con monedas más baratas que antes de la crisis de los años 80.
