Los primeros años de vida del histórico establecimiento fundado por Sarmiento -38 exactamente- transcurrieron al final del Siglo XIX y en la órbita provincial, con dispar atención por parte de las autoridades de turno, lo que llevó a comentar al propio Sarmiento en el Senado de la Nación, el 1 de junio de 1876, "…En esa época (1862) vuelvo a San Juan… La Quinta Normal se hizo pero a pesar de la aceptación con que fueron recibidas varias de mis innovaciones, que se llevaron hasta la exageración… la Quinta Normal no pudo triunfar jamás. Todos la persiguieron llevado de ese espíritu de hostilidad que debe haber…”.
La presencia nuevamente del Dr. Segundino Navarro, como ministro de Hacienda y Obras en la gestión del gobernador David Cháves (1899-1902), influyó decisivamente en el acto de donar la Quinta que él refundara en Desamparados en 1885, al Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación de reciente creación por el Presidente General Julio A. Roca y siendo el Dr. Wenceslao Escalante su ministro, quienes oficializan la transferencia por ley del 16 de febrero de 1900. Comienza una nueva etapa con mejor suerte, concretándose el sueño visionario de su mentor, pasando por distintos momentos y respondiendo a políticas implementadas por la Nación, referentes al rol de la agricultura y la producción agropecuaria, según el perfil de país impuesto por los diferentes gobiernos en los últimos 92 años que el establecimiento se mantuvo en órbita nacional, tanto en el Ministerio de Agricultura como, posteriormente (desde 1967), en el de Educación, siempre en la Dirección Nacional de Enseñanza Agropecuaria.
Siendo la década del "40 alcanza la mayor relevancia al transformarse en la escuela técnica profesional de enología, al continuar la labor de la Primera Escuela de Vitivinicultura (1897) que se trasladó de Mendoza a San Juan, en 1940, apareciendo así la actual Escuela de Fruticultura y Enología de San Juan, de donde egresaban los enólogos que se desempeñan en nuestro país y sus vecinos sudamericanos.
En contraposición en la década del "90 y agravada por su transferencia nuevamente a la órbita provincial, el establecimiento emblemático de la enología argentina de donde egresaron excelentes profesionales que hicieron historia en nuestra vitivinicultura, nuevamente es desatendido incomprensiblemente por las autoridades provinciales, que primeramente desmembraron el establecimiento, creando un Instituto paralelo, desconociendo un decreto de 1993 y una ley del mismo año, en la que se crea el nivel superior de Enología en el ámbito de la tradicional Escuela de Fruticultura Enología. Esto daba pie a la visión de Sarmiento de concretar "la grande escuela de la agricultura de San Juan…” hecho que no ha sido revertido aún, faltando la decisión política de concretar en el marco de la nueva Ley de Educación Técnica y una Dirección Provincial del área en el Ministerio de Educación, la Unidad Educativa, que contenga las ofertas de nivel medio y superior no universitario.
Se espera que esto devuelva la vida al establecimiento que por más de 50 años, funcionarios, docentes, profesionales y alumnos lograron cimentar el prestigio a nivel nacional e internacional como establecimiento educativo enológico inspirado en los ideales sarmientinos y profundamente sanjuanino.
Es de esperar que la Quinta Normal-Escuela de Fruticultura y Enología de San Juan en su aniversario 150 recobre la relevancia que nunca debió perder, ya que es un Patrimonio Cultural Emblemático de la provincia y que se cumplan los deseos del propio gobernador, ingeniero José Luis Gioja, quien expresó el 7 de septiembre de 2009 con motivo de la inauguración del nuevo edificio escolar, en un discurso publicado por DIARIO DE CUYO que "…estamos en esta escuela que creó el gran Sarmiento y, nadie duda que contar con ella es un gran orgullo para los sanjuaninos… no quiero olvidar, porque no estamos acostumbrados a hacernos los sordos, que el gobierno que encabezo pondrá todo su esfuerzo para que esta escuela cuente con absolutamente todo lo necesario para que de aquí salgan los mejores profesionales del país…”.
De concretarse estos nobles deseos de nuestra máxima autoridad, constituiría el mejor de los homenajes a su creador y su obra inmortal, a ex funcionarios, docentes y alumnos que pasaron por esta casa de estudios y sus actuales docentes, alumnos y padres que diariamente continúan dando vida a la creación del genial Sarmiento.
(*) Fruticultor enólogo. Profesor en Tecnología y licenciado en Gestión Educativa.
