La Justicia ordenó al Gobierno nacional abstenerse de trasladar el monumento de Cristobal Colón, ubicado detrás de la Casa Rosada, en el marco de un enfrentamiento entre la Nación y la Ciudad, que reivindica como propia la estatua. La pelea se origina en la decisión de la presidenta Cristina de Kirchner de remover la estatua para llevarla a Mar del Plata y poner en su lugar una de Juana Azurduy, la patriota y guerrera de la Independencia nacida en Sucre.
La obra del escultor Arnaldo Zocchi, fue donada por la colectividad italiana del país en homenaje al Primer Centenario de la Revolución de Mayo, aunque fue inaugurada recién en 1921. Desde hace un tiempo pareciera que hay una obsesión por cambiar nombres de calles, sacar estatuas y querer reformular la historia. El mito y la epopeya están en la prehistoria del saber histórico. Los mitos explicaban el misterio y el papel de lo divino; los relatos épicos exaltaban la acción de los héroes, entre divinos y humanos. La historia se ocupó, simplemente, de los hombres, y trató de entenderlos basándose en el razonamiento y la comprobación.
En la Antigua Grecia, Herodoto y Tucídides fundaron la historia como ciencia y dejaron en el camino mitos y héroes. A mediados del siglo XIX, Wagner recurrió al mito y a la épica, pero sus óperas se representaban en los teatros; en las universidades estaban los historiadores tan notables como Mommsen. Más o menos así estamos hoy en la Argentina. El Gobierno tiene otra idea: la épica debe ocupar el lugar de la historia. La misma creación del Instituto de Revisionismo es la de rescatar y valorar a ciertos héroes que se dice, ha sido sistemáticamente ignorada por la "’historia oficial”.
El revisionismo histórico merecía un destino mejor. En esa corriente historiográfica militaron historiadores y pensadores de fuste. Julio Irazusta desarrolló una bien fundamentada defensa de Juan Manuel de Rosas, con sólida erudición, aguda reflexión y una prosa refinada. Ernesto Palacio dejó una "’Historia de la Argentina” bien pensada y provocativa.
Cristóbal Colón parece estar muy lejos de ser el prócer preferido por cierto sector oficialista. De hecho, hace poco se informó que el Salón Colón de la Casa Rosada será rebautizado "’Salón de los Pueblos Originarios”. La historia no se debiera manipular sino estudiar y enseñar sin ideología subyacente.
