Episodios con tintes de escándalo protagonizados por diputados o senadores de la Nación en medio de sesiones oficiales a lo largo de la historia, se han registrado desde el mismo año 1853, cuando se sancionó la Constitución Nacional que proclamó la forma de gobierno representativa, republicana y federal; dividió el gobierno en tres poderes, y garantizó los derechos y deberes de la totalidad de los habitantes de la República Argentina. En varias de esas ocasiones se decidió expulsar al legislador responsable de acciones repudiables, pero eso no contribuyó a mejorar la calidad de la representación parlamentaria. Entre los casos más sonados que se recuerdan, está el asesinato en el recinto y por alguna persona del público, en la sesión el 23 de julio de 1935, del senador por Santa Fe, Enzo Bordavehere. Ocurrió en el momento en que el senador Lisandro de la Torre hacía la interpelación por el comercio de carnes. Tres décadas antes, en 1908, la clausura por decreto del Congreso por parte del presidente José Figueroa Alcorta, ante su disgusto porque los legisladores no le habían aprobado el Presupuesto por él presentado. O las amenazas de muerte a varios senadores en 1975 por parte de la "Triple A", organización dirigida por el entonces ministro José López Rega, que terminó con el estallido de bombas en la casa de uno de ellos, la desaparición de otro y el asesinato de un tercero ya bajo la dictadura que se inició en marzo de 1976. O la feroz cachetada que la diputada Graciela Camaño, siendo presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara, propinó en plena sesión a su par del oficialismo Carlos Kunkel, en medio del debate por las presuntas presiones oficiales para la aprobación del Presupuesto Nacional para el año siguiente. También se recuerda el sonado caso del escándalo de las coimas pagadas con fondos de los Servicios de Inteligencia del Estado, y cobradas por algunos ex senadores, luego procesados, como Emilio Cantarero (PJ Salta) y José Genoud (UCR Mendoza), para aprobar la ley laboral 25.250 en la sesión del 26 de abril de 2000, que provocó la renuncia del vicepresidente de la Nación, Carlos Chacho Álvarez.
