Mañana domingo 7 de abril celebraremos la Fiesta a la Divina Misericordia, de acuerdo al pedido que Jesús Misericordioso hiciera repetidamente a Santa Faustina Kowalska: “Deseo que el primer domingo después de la Pascua de Resurrección sea la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49 y 299). “Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia mía. Deseo que la fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a mí, aunque sus pecados sean como escarlata… La fiesta de la Misericordia ha salido de mis entrañas, deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de Pascua (Diario, 699).
El Señor le explicó a Santa Faustina el motivo por el cual desea esta Fiesta: “Las almas mueren a pesar de mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la fiesta de mi misericordia. Si no adoran mi misericordia, morirán para siempre. Secretaria de mi misericordia, escribe, habla a las almas de esta gran misericordia mía, porque está cercano el día terrible, el día de mi justicia” (Diario, 965).
Las promesas extraordinarias que el Señor Jesús vinculó a la Fiesta demuestran la grandeza de la misma: “Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida (que se confiese y reciba la Santa Comunión), recibirá el perdón total de las culpas y de las penas” (Diario, 300 y 699). Es decir, la gracia extraordinaria de la Fiesta equivale a una completa renovación de la gracia bautismal que nos deja “como niños recién nacidos” a la vida en gracia con una remisión total de las culpas y de las penas por los pecados cometidos.
Esta Fiesta de la Divina Misericordia fue incorporada en el calendario litúrgico católico por el Papa San Juan Pablo II, el día 30 de abril del año Jubilar 2000, con motivo de la canonización de Santa Faustina. Además, le otorgó a la Fiesta el don de la Indulgencia plenaria.
En este Segundo Domingo de Pascua o Fiesta de la Divina Misericordia, se lee el relato evangélico donde Jesús resucitado se apareció a sus Apóstoles junto al incrédulo Tomás, “sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan” (Juan 20,22-23), es decir, instituyó el Sacramento de la Confesión o de la Misericordia infinita del perdón de Dios. “Mi Corazón se regocija de esta fiesta” (Diario, 998).
Por Ricardo Sánchez Recio
Orientador Familiar, profesor de Química, Lic. en Bioquímica.
