Los argentinos llevamos 33 años de democracia ininterrumpida, el mayor período en nuestra historia republicana, aunque sin adecuar las herramientas participativas de la ciudadanía dando lugar a sorpresas escondidas en las boletas partidarias con listas colectoras y candidaturas múltiples, entre otras mañas políticas que desvirtúan el sentido del pronunciamiento.
Utilizar la boleta electrónica, no es nada nuevo en el país, porque este modelo ya se usa en Salta y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un sistema que transparenta y agiliza la elección, incluyendo un escrutinio rápido y sin supuestas manipulaciones ni sospechas. Además, el proyecto oficial propone cambios en las elecciones primarias; establece que no se votarán fórmulas presidenciales, sino que el candidato a vicepresidente es elegido por el candidato a presidente después de las PASO, y se estipula que sólo se podrá votar a una agrupación y no combinar candidatos de distintos partidos. Concretamente, si el elector vota a un precandidato a presidente de una fuerza, no podrá votar a precandidatos de otra agrupación en otras opciones.
Cuando se habla del sistema electrónico para los comicios, vale aclarar que existen variantes en el mundo y para la Argentina se busca una de las alternativas más certeras, para darle absoluta legitimidad. En realidad no se trata de un voto electrónico absoluto sino que el elector utiliza la informática para señalar sus candidatos en pantalla y luego recibe su voto de la impresora, garantizándole certeza y transparencia. Es una metodología de transición para ingresar en la evolución, dejando atrás las cuestionadas ‘listas sábana” y será la Cámara Nacional Electoral la responsable de auditar y homologar el nuevo sistema si lo aprueba el Congreso.
El argumento del Gobierno apunta a fortalecer a los partidos políticos y evitar que los votantes de una agrupación interfieran en los candidatos de otra. En realidad, influye también una cuestión práctica: sin esa modificación, será difícil volcar la oferta electoral en las pantallas que se usan para la boleta electrónica. Por eso, en principio, gran parte de la oposición respalda la iniciativa modernizadora, pero no así el kirchnerismo y los sectores de izquierda que rechazan de plano todo intento de cambio de modelo. Precisamente quienes hacen de la confusión y el contubernio su mejor negocio comicial.
