La permanente prédica, con visos de reproche, que hace el papa Francisco a obispos y sacerdotes para movilizar a la Iglesia con acciones pastorales que promuevan la contención activa de los fieles con una dinámica de puertas abiertas, busca revertir un panorama preocupante para el catolicismo. De allí la necesidad de cambios, como los temas tratados en el reciente Sínodo de la Familia, ante la sangría de miles de católicos que se vuelcan a otros credos, en general atraídos por el protestantismo.

Esta situación se refleja en América latina, con la pérdida a pasos agigantados su identidad católica, según un reciente estudio publicado en Washington por el Pew Research Center, que advierte sobre una gran deserción de fieles católicos en las últimas cuatro décadas, mucho más rápida que en las seis anteriores analizadas como base del sondeo.

Es así que en estas últimas cuatro décadas, los católicos en la región pasaron de representar el 92% de la población en 1970, al 69% actualmente. Al mismo tiempo, entre 1970 y 2014 aumentó la proporción de protestantes del 4% al 19% por el auge de las iglesias evangélicas en el subcontinente, como también el número de personas que se declaran ateas o agnósticas que fue del 0% al 8% en este relevamiento.

El estudio generaliza como protestantes a bautistas, adventistas, metodistas, luteranos y presbiterianos, así como de iglesias pentecostales. Estas últimas agrupan aproximadamente la mitad del contingente de fieles, con la iglesia Asamblea de Dios como la más importante. De acuerdo al estudio, la mayoría de los ex católicos -ahora protestantes-, declaró que el motivo que los llevó a dejar su fe ha sido la decisión fue tener una conexión personal con Dios, en tanto otros dijeron que buscaban un ritual diferente o una iglesia que ayude más a sus miembros.

Por hábitos y formación, los católicos latinoamericanos tienden a ser menos conservadores que los protestantes en asuntos como el matrimonio homosexual o el consumo de alcohol, por ejemplo cuestiones que, de profundizarse el crecimiento del protestantismo, podría tener consecuencias políticas en el mediano plazo.

Los protestantes son más practicantes, un 83% va a la iglesia una vez al mes frente al 62% de católicos, números que pueden ser clave para avalar el mensaje reformista del papa Francisco.