Basta mirar las ofertas habitacionales de nuevos desarrollos inmobiliarios en las zonas periurbanas del Valle de Tulum, para tener idea sobre la considerable pérdida de suelos agrícolas y, en particular, en áreas que fueron históricas productoras hortícolas. Se suman a este contexto geográfico, los espacios ocupados por emprendimientos industriales y otros proyectos donde hubo viñedos y chacras.
El avance urbanístico es propio del crecimiento demográfico y se plantea en todo el mundo con características propias pero con igual fin. En la Argentina los countries en la periferia de las grandes ciudades ganaron terreno hasta en las estancias, sin afectarlas mayormente, pero la situación es diferente en nuestra provincia por las limitaciones que afectan a la frontera agrícola como en todos los oasis, donde recursos como el agua, deben aprovecharse óptimamente mediante costosas obras de irrigación.
En febrero pasado, un pormenorizado estudio sobre la pérdida del suelo agrícola local, realizado por el Suplemento Verde de este diario, llegó a la conclusión de que es preocupante el avance edilicio sobre terrenos fértiles, generando cambios irreversibles en el uso del suelo al transformar el espacio de uso rural agrícola en urbano residencial. Esta tendencia creciente de expansión urbana en campos destinados a la producción rural, arroja cifras significativas sobre en zonas de Rawson analizadas en la investigación periodística.
El mapa incluyó el sector delimitado por las calles República del Líbano, al Norte; Chacabuco, al Este; Vidart al Oeste y Agustín Gómez, al Sur. Allí se estimó una perdida de 255 hectáreas entre 2004 y 2015, un 46% de suelos fértiles, con alto impacto en la producción y pérdidas de mercados locales y nacionales, caso del ajo blanco para exportación, los morados tempranos, y la cebolla, además de la erradicación de vides y olivos.
La tendencia urbanística también se extiende en los valles de Ullum y Zonda, por lo que los nuevos emprendimientos rurales deben apelar a la tecnología del riego y la fertilización mediante grandes inversiones, debido a la escasa capacidad de regadío normal y los impedimentos del relieve. Hoy existen viñedos y olivares donde antes eran pedregales inhóspitos.
En este contexto distorsivo se debe actuar con urgencia en materia de planificación territorial, de manera de evitar el desorden edilicio promovido por el negocio habitacional.
