La inauguración del edificio del Centro Cívico sanjuanino ha dejado ver sus jardines y los monumentos que contienen, ocultos por largo tiempo por vallados y materiales de construcción, mientras se finalizaba la obra. Entre esos monumentos está la réplica de la Pirámide conmemorativa de la declaración de la independencia argentina.
La construcción de la pirámide original se remonta a 1817, cuando el pueblo de San Juan sintió la necesidad de construir un testimonio material del gran evento de aquel 9 de julio de 1816 en que se declaró formalmente la Independencia de la Nación Argentina. En la oportunidad tuvieron importantísima participación los delegados sanjuaninos: Francisco Narciso Laprida, quien presidió el congreso ese trascendental día y Fray Justo Santa María de Oro, que abogó enérgicamente por la adopción de la forma de gobierno republicana para la nueva nación. Ante el pedido popular, el entonces gobernador de San Juan, Don José Ignacio de la Roza, dispuso la construcción del monumento. La mano de obra estuvo a cargo de los prisioneros españoles traídos por don Clemente Sarmiento, luego del triunfo de Chacabuco. Ellos fueron quienes construyeron esa monumental pirámide o aguja que estaba destinada a conmemorar para siempre la Declaración de la Independencia Argentina.
La pirámide estaba emplazada en un parque rodeado de alamedas, rosas encarnadas, lirios blancos y otras plantas floridas, con senderos radiales y circulares, y pilastras a manera de basamento de estatuas en los cuatro ángulos. Allí, cuenta Domingo F. Sarmiento en "Recuerdos de Provincia", iba doña Paula Albarracín de Sarmiento con sus hijos, niños aún, a refrescarse en las noches de verano. El Paseo de la Pirámide, como lo llamaban, era un hermoso y cuidado parque, que atraía, por su belleza y armonía a las familias sanjuaninas y estaba localizado a varias cuadras al oeste de la plaza principal.
La colosal obra, construida en adobe, y su bello paseo fueron azotados durante años por los vientos zonda y las inundaciones que frecuentemente se producían por los desbordes torrentosos del río San Juan hacia la ciudad, en especial la de 1833 que arrasó edificios destruyendo todo a su paso. Al no haber obras de protección, las correntadas bajaban por la calle de San Agustín, hoy calle Mitre. En los años posteriores al gobierno de José Ignacio de la Roza los jardines fueron descuidados, se secaron sus árboles y flores, la pirámide se deterioró, ante la desidia de autoridades y vecinos.
La pirámide, símbolo de la Patria organizada y autónoma, se fue menoscabando como la Patria misma, así lo vio Sarmiento cuando volvió a San Juan, más de 20 años después de su construcción. La pirámide fue derribada por un furioso viento Zonda, el 28 de junio de 1850.
Desde esa fecha, pasaron 138 años durante los que el pueblo sanjuanino olvidó, casi por completo, que alguna vez existiera tal monumento. Sin embargo, la reminiscencia de la pirámide se mantuvo latente, porque en una reunión del Ateneo Cultural Femenino "Paula Albarracín de Sarmiento" surgió a la luz el sueño de restituirla. En efecto, en 1978, en reunión del Ateneo presidido por la Dra. María Elena Chena de Maurin, las socias Margarita Mugnos de Escudero y Alicia Sánchez Ruiz de Campodónico presentaron la iniciativa de reconstruir la pirámide histórica. Las demás socias aprobaron la iniciativa sin imaginar que su realización iba a demandar un sinnúmero de esfuerzos, estudios y gestiones. Fueron años de trabajos, sin que fuera posible su concreción. En 1986 la Municipalidad de la Capital aprobó el proyecto con los respectivos planos, estudios y fundamentos y dio su apoyo favorable, pero no se pudo concretar la construcción. Estos esfuerzos dieron fruto recién en 1988, año del Centenario de la muerte de Sarmiento, cuando se presentó el proyecto ante la Comisión Central de Homenaje a Sarmiento nombrada por el Gobierno del Dr. Enrique Gómez Centurión y de la que el Ateneo formaba parte y, a través del Ministerio de Educación a cargo de Delia Andrada Baloc y del Ministerio de Obras Públicas a cargo de Eduardo Caputo Videla, se concretó la construcción. El acto de inauguración de la nueva Pirámide fue multitudinario. Se descubrieron sendas placas de bronce conmemorativas del acontecimiento, una del Gobierno Provincial, otra del Ateneo. Hizo uso de la palabra la presidenta del Ateneo, María Elena Chena de Maurin, quien luego de 10 años de trámites y esfuerzos durante su gestión, logró ver realizado el sueño de la institución.
Hoy, a 21 años de ese evento, y emplazada la pirámide histórica en un espléndido y digno lugar, sólo falta restituir las placas desaparecidas y enmarcarla con un parque que nos remita a la época de Domingo F. Sarmiento y a los albores de la Patria.
