La preocupación por el estado del arbolado público, castigado sistemáticamente por razones fundamentadas con argumentos inconsistentes tanto de frentistas como de organismos oficiales que realizan erradicaciones o abandonan el mantenimiento, es un capítulo extenso de nuestra historia.

Los espacios verdes, de uso común en un medio semidesértico con temperaturas extremas, deberían estar protegidos por políticas de Estado para evitar los vacíos normativos que permiten excepciones para la tala irracional o bien la impunidad para quien realiza podas carentes de toda lógica por una falta de profesionalismo que lleva al arbolado público a situaciones irreversibles.

En ese sentido ha dado un paso positivo la Municipalidad de la Ciudad de San Juan, al crear un sistema de control y capacitación para realizar podas y trabajos en el ciclo vegetativo de temporada, a fin de deslindar responsabilidades de los vecinos ante el daño que se cometa contra el árbol, desde la poda y desrame, e incluso la eliminación del ejemplar.

A ello apunta el Registro de Podadores, una nómina de expertos que recibirán capacitación sobre la manera apropiada de conservar los ejemplares en sus distintas variedades. Los frentistas que requieran podadores, deberán contratarlos a partir del 15 del corriente en una nomina de trabajadores especializados que estará disponible en la comuna. El podador habilitado -tras un curso gratuito- será responsable del trabajo y sobre él recaerán las penalidades por las irregularidades que detecten los inspectores municipales.

Las sanciones serán severas, con multas que llegan a los 25.000 pesos y la inhabilitación del podador que haga mal su tarea. El seguimiento será fundamental para lograr los objetivos municipales, si se tiene en cuenta que las solicitudes para podar y erradicar árboles en el ejido capitalino crecieron un 135% en un año. Sólo en 2013 hubo 1.934 pedidos de poda y 909 de erradicación. A diferencia de lo que ocurre en el resto de la provincia, lo importante es que la Capital obliga al vecindario a ajustarse a estas disposiciones, determina quién será el responsable de las anomalías y remite todos los antecedentes a la Justicia de Faltas.

Para que todo sea exitoso, la protección del arbolado capitalino debe involucrar también a las empresas de cableado, que privilegian el tendido antes que la salud del árbol y que la sanidad, el riego y la reforestación sean atendidos convenientemente.