La Argentina atraviesa por uno de los momentos más importantes en materia energética, desde el punto de vista de los recursos que se disponen y el desarrollo que será necesario para su aprovechamiento, todo ésto dentro de lo que se ha denominado una revolución energética.


En este sentido hay dos factores trascendentes que determinarán el futuro del país en materia de energía, la llegada de la energías renovables a precios competitivos y los recursos gasíferos de Vaca Muerta. El mundo, y en especial los países más desarrollados son conscientes de los beneficios de las energías renovables, aun con las limitaciones de su intermitencia de abastecimiento al depender de variables climáticas, y la Argentina ha tomado un compromiso internacional al respecto mediante su expectativa de modificar la matriz de oferta eléctrica con una participación mas relevante de las energías renovables en el próximo decenio. Por otro lado los recursos hidrocarburíferos extraordinarios en volumen y riqueza que nuestro país dispone de gas y petróleo de extracción no convencional (Vaca Muerta), nos posesiona en una situación óptima para esta etapa de transición, no sólo para cubrir nuestra demanda, sino para ser netos exportadores de energía a la región, y al mundo. Ambos factores, la llegada de las energías renovables y los recursos hidrocarburíferos nos permite aprovechar las sinergias en esta etapa de transición de los fósiles a la energía renovable. Los renovables económicamente competitivos, traen consigo la posibilidad de la energía en pequeña escala, la energía que podríamos llamar "doméstica o familiar" con los beneficios y los desafíos que esto implica. Beneficios asociados a la generación de energía para nuestro consumo, así como el no despilfarro ante la posibilidad incluso de venderla a la red del sistema. Pero estas nuevas alternativas energéticas y comerciales traen desafíos regulatorios y de funcionamiento macro del sistema que deben ser estudiadas con equidad, justicia y seriedad.


La llegada de los renovables en gran escala y su sinergia con las centrales de ciclo combinado a gas para mantener el despacho, resultan soluciones que ayudan al autoabastecimiento y a la flexibilidad del sistema. Pero, como dijimos, no debemos olvidar la disposición de grandes recursos hidrocarburíferos como el shale y tight y fomentar políticas que favorezcan su explotación y desarrollo para lograr nuestro abastecimiento eficiente y alcanzar los mercados deficitarios energéticamente del mundo. Asimismo desarrollar industrias asociadas a estos recursos (Petroquímica, Plantas de Procesamiento de extracción de líquidos) con productos de alta demanda internacional. Todos estos desafíos, nos ponen en una situación de definiciones para la próxima década, que seguramente se irán gestando en los próximos años. Hasta ahora, podemos decir que las inversiones (tanto en renovables, como en no convencionales) realizadas han dado excelentes resultados, con lo cual podemos ser optimistas con respecto al futuro energético argentino y transformarnos en un país competitivo desde el punto de vista energético.

 


Por el Ing. Roberto Carnicer  

Director de la Diplomatura en Energías Renovables de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral.