Un reciente estudio realizado por el Instituto Gino Germani, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires ha revelado el comportamiento de la sexualidad adolescente, su evolución en los últimos siete años en el cuidado para evitar embarazos no deseados, y los riesgos que ello implica por no tener una información seria.

El pormenorizado trabajo observa que si bien en términos generales disminuyó la cantidad de jóvenes que no se cuidan en absoluto, los médicos y especialistas están preocupados por la adopción de la píldora del día después como método anticonceptivo, ya que sólo evita el embarazo, pero no los protege contra las enfermedades de transmisión sexual, caso del Sida.

Estos relevamientos marcan una tendencia en el país y contribuyen a determinar las fallas de las políticas públicas en materia de salud sexual y reproductiva. En particular en la escuela, donde los chicos deberían poder hablar y además recibir información en forma sistemática. Pero al no aplicarse la ley de educación sexual integral que permitiría abordar con seriedad el tema, la norma no se cumple o pocos establecimientos lo hacen, no obstante estar aprobada pero sin que se haya completado la capacitación de los docentes.

Como dato positivo, las encuestas señalan que la edad de iniciación es de alrededor de los 14 años, lo que no ha variado con respecto a estudios similares efectuados en los últimos años. La opción por la píldora se da porque los adolescentes le temen más al embarazo que al VIH, a diferencia de generaciones anteriores, donde el temor a contraer enfermedades de transmisión sexual era más alto y esto incidía en la manera de cuidarse en el inicio de la vida sexual.

En esto hay un grave error oficial, al haberse discontinuado las campañas sanitarias de promoción del uso del preservativo, no obstante su eficacia para prevenir el sida. Gracias al uso del preservativo, sumado a los progresos farmacológicos para controlar el avance del sida, actualmente se considera a nivel mundial que la epidemia del VIH se ha convertido en sólo en una enfermedad crónica.

Por todo esto debe insistirse en la necesidad de que los adolescentes puedan acceder a una educación sexual y reproductiva integral, que responda a fuentes irreprochables, de manera que los chicos asuman los cuidados con responsabilidad y certeza.