En una nota dirigida al presidente Mauricio Macri, la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén pidió una compensación de 50 millones de pesos por los daños ocasionados por granizo en esta temporada, más $1,50 por kilo para tareas en las chacras, y crear un ente similar al Instituto Nacional de la Yerba Mate, a fin de consensuar el precio de la fruta. Reclaman esa asistencia oficial por la fuerte pérdida de competitividad, pese a la quita de las retenciones y la devaluación dispuestas por este Gobierno.

La crisis se reflejó la semana pasada en las calles porteñas donde se regaló gran parte de la cosecha en la que en el último año entre un 30 y un 40% de los productores dejó la actividad, con más de 60.000 personas vinculadas a la actividad y abandonando las plantaciones. La crisis del Alto Valle no es un caso aislado sino un espejo del drama de las economías regionales como lo advierte también la Cámara de Exportadores de Citrus del Noroeste Argentino. La entidad señala que los bajos precios que perciben, $1,50 por kilogramo, no cubre los costos de producción cada vez más altos, perdiendo frente a la oferta internacional.

Es que una caja de 18 a 20 kilos de fruta despachada desde Argentina está llegando a los mercados internacionales entre 3 y 4 dólares más cara que la de los competidores directos: Chile, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Históricamente, entre peras y manzanas nuestro país colocaba en el exterior entre 480.000 y 500.000 toneladas, pero en 2015 ese volumen retrocedió 12% y se prevé que este año caerá entre 22 y 25%, o unas 150.000 toneladas menos.

No puede haber certeza cuando estos exportadores pasaron de un dólar a $16 en marzo a otro de $14,60 pero con costos más altos, porque somos muy caros en dólares y no se pueden bajar los costos fiscales y laborales. Otro agravante: Al no ser rentable la exportación, la cosecha se vuelca al mercado interno deprimiéndose los precios por la gran distorsión de la cadena. Si un productor llega a cobrar la manzana a $2,50 el kilo, el consumidor la deber pagar después entre 30 y 40 pesos mas, porque el intermediario y la logística se llevan $9 y, finalmente el supermercado agrega $17 en las góndolas.

Con semejante distorsión, ninguna producción puede ser rentable.