Entre las causas que originan la mayoría de los accidentes de tránsito en nuestro país, se menciona a la imprudencia y al alcohol, pero hay un tercer factor que muchas veces se lo subestima y al que se le debería dar una atención especial. Se trata de la somnolencia, provocada por la falta de horas de sueño o la mala calidad de éste, un fenómeno que actualmente afecta a un elevado porcentaje de conductores, especialmente adolescentes o jóvenes que llevan una vida intensa y no descansan lo conveniente.
Son numerosas las investigaciones que han permitido comprobar los efectos de la falta de horas de sueño en protagonistas de los accidentes, la mayoría de ellas realizadas por entidades civiles que trabajan por la seguridad vial, firmas automotrices y organismos específicos de gobierno interesados en reducir el alarmante índice de siniestros. Una de las conclusiones del estudio es que la mayor cantidad de accidentes provocados por somnolencia ocurre entre la medianoche y las seis de la mañana, como también en determinadas horas de la siesta.
Si se analiza el tiempo de reacción al volante en función de las horas de vigilia se concluye que la capacidad de alguien que está despierto más de 14 horas disminuye en la misma medida que la del que tomó la máxima cantidad de alcohol permitida por ley que es de 0,5 gramos por litro de sangre. Es decir, si se analiza el problema de los accidentes vehiculares solamente desde el punto de vista de la alcoholemia, se está dejando de lado un factor que es de igual o tal vez de mayor magnitud como el sueño, que la mayoría de los conductores creen poder dominar con algunos trucos que, por lo general, no dan resultados y tienen catastróficas consecuencias.
Dormir poco es lo mismo que dormir mal, y esto último es muy común por parte de los jóvenes que no respetan las horas de sueño, cambiando los horarios y alterando el ritmo de vida normal que obliga a descansar en horarios nocturnos y desarrollar actividades durante la jornada diaria. Las últimas investigaciones también han determinado lo conveniente que resulta realizar una siesta, por los efectos positivos que tienen en el rendimiento de la persona.
Es tal el impacto que la somnolencia está provocando en la seguridad vial, que la mayoría de los expertos consideran que a los controles habituales de alcoholemia y del estado general del vehículo habría que sumar el de nivel de alerta, que es el que determina el grado de somnolencia que puede tener un conductor. Estaríamos introduciendo otra medida de prevención que tanta falta le hace a la seguridad del tránsito.
