El modelo laboral en América latina ha sufrido marcadas modificaciones en los últimos 20 años. La incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo y las modalidades de empleo que surgen, desmienten los antiguos prejuicios acerca de los alcances y los límites del trabajo femenino.

Pero según un estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), vinculado a la igualdad de género, es un hecho de que las condiciones de la mujer -especialmente de los sectores sociales más bajos- no han cambiado sustancialmente. Sostiene el estudio que la mujer no ha logrado un pleno reconocimiento de sus capacidades ni de las condiciones que posee en el desempeño de sus labores en igualdad de condiciones con el hombre.

La investigación de la OIT, desarrollada conjuntamente con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), apunta a alertar a los países de la región afectados por esta situación de desigualdad. En América latina y el Caribe más de 100 millones de mujeres participan hoy en el mercado laboral. Según la OIT las trabajadoras de la región han logrado acceder a más empleos, pero en un nivel de calidad altamente deficiente en términos de remuneración, protección social, estabilidad y pleno acceso a los derechos laborales.

Más allá de los avances respecto de la participación de la mujer en diversos ámbitos, con dos mujeres en las primeras magistraturas de Argentina y Chile, la realidad latinoamericana indica que es mucho lo que hay que hacer en materia de poner al hombre y la mujer en planos de igualdad laboral.