La admirable renovación de la Iglesia que lleva adelante el papa Francisco da lugar a mensajes oportunos dirigidos a la comunidad católica con el propósito de impulsar activamente la actividad pastoral, desde las puertas abiertas de los templos hasta la tarea personal de los miembros del clero. En esta oportunidad Bergoglio aprovechó la conmemoración del centenario de la creación de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina (UCA), para enviar un mensaje inequívoco de la dinámica que ha emprendido la Santa Sede.

En una carta de salutación al arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli, en su condición de gran canciller de la UCA, el Papa y le pidió que transmita su saludo a la comunidad universitaria, recordándole que "los buenos teólogos, como los buenos pastores, huelen a pueblo y a calle y, con su reflexión, derraman ungüento y vino en las heridas de los hombres”, Y calificó a la teología como la expresión actual de una Iglesia que es "hospital de campaña”, que vive su misión de salvación y curación en el mundo. En particular Bergoglio les pidió a los teólogos que no se conformen con una teología de despacho. Que el lugar de sus reflexiones sean las fronteras y no caigan en la tentación de acomodarlas un poco y domesticarlas, a la vez que les advirtió sobre los riesgos de la teología que se agota en la disputa académica o que contempla la humanidad desde un castillo de cristal.

También exhortó a hacerse cargo de los conflictos, no sólo de los que experimentan dentro de la Iglesia, sino también de los que afectan a todo el mundo y que se viven por las calles de Latinoamérica, reiterando que no deben conformares con una teología de despacho. Es que para el obispo de Roma el teólogo debe ser una persona capaz de construir en torno a sí la humanidad, de transmitir la divina verdad cristiana en una dimensión verdaderamente humana, y no un intelectual sin talento, un eticista sin bondad o un burócrata de lo sagrado.

El Papa argentino sin duda observa a sectores internos que todavía no han comprendido cabalmente sus mensajes de apertura, tanto sacerdotes como obispos, que tiene algunas resistencias en ciertas diócesis. Pero el objetivo es uno sólo, salir a hacer "lío” para transmitir el evangelio con intensidad, como les dijo a los jóvenes, o a los sacerdotes para que su actividad pastoral trascienda la rutina parroquial en una tarea conjunta con la comunidad.