Desde mañana, en nuestra provincia comenzará el juicio a 19 personas acusadas de participar en trata de mujeres, cerca de cumplirse los 3 años del procedimiento realizado el 14 de abril del 2012, en que se allanaron 10 prostíbulos en los departamentos de Sarmiento, Jáchal, Caucete y Capital encontrándose 57 mujeres explotadas sexualmente. Las chicas provenientes de varias provincias dijeron que estaban libremente pero las planillas encontradas en los lugares allanados dan cuenta que del dinero que sacaban, el dueño les descontaba para pasaje, comida y cigarrillos. Típico modo de operar: la mujer siempre le debe al patrón y "no se puede ir hasta que no salde la deuda”. Luego el Gobierno sacó la ley que prohíbe prostíbulos.
El Tribunal Oral Federal tendrá a cargo la causa, primera de este tipo en el país, con los jueces Carlos Parra y Juan Carlos Turcumán (sanjuaninos) y Raúl Fourcade (puntano).
En los últimos 20 años la trata de mujeres para explotación sexual creció en forma alarmante. El nuestro es un país de reclutamiento, tránsito y destino; se opera para el mercado interno y externo. Esto genera enormes ganancias ligadas al lavado de dinero, droga, entre otros ilícitos. Según la OIT Argentina integra un circuito internacional del crimen que administra 32 millones de dólares anuales. Una chica representa más de $ 12.000 mensuales. No hay datos oficiales pero según organizaciones que siguen el tema en 2007 se denunciaron 560 mujeres desaparecidas en el país. Esto no podría suceder sin la complicidad, por omisión o participación de funcionarios de los distintos poderes.
En 2008 se sancionó la primera Ley de trata 26.364; tenía dos problemas: sólo consideraba delito si la mujer era menor, y para las mayores distinguía entre prostitución forzada o consentida. Es difícil demostrar que hubo coerción dada la desigualdad social entre el proxeneta y la prostituta. En 1912 la ley se modificó, rige la 26.842 que considera delito aunque la mujer sea mayor de edad.
La presidenta Cristina Fernández tardó dos años en reglamentarla y quedó fuera el punto 7 y 8 sobre multicontrol con los otros poderes del Estado, gastos para atender y abordar la lucha contra la trata y participación de ONGs en el Consejo Federal.
Producto de la situaciones de pobreza y vulnerabilidad muchas jóvenes caen en las redes de trata buscando trabajo; también seducidas por alguien que luego las vende o "marcadas” en boliches y a la salida las raptan. Susana Trimarco, madre de Marita Verón, buscando a su hija recogió datos y evidencias de la existencia de redes de tráfico de mujeres y niñas con fines de explotación sexual en el país, visualizando como operan y las condiciones brutales en que mantienen a las chicas: drogadas, maltratadas, amenazadas de muerte, llevadas de acá para allá constantemente y donde muchas mueren.
En Argentina a fines del siglo XIX tuvo su apogeo la trata de blancas. Castigadas por el hambre y la miseria que reinaba en Europa y Rusia muchachas venían al país (también a Brasil y Uruguay) casadas con quien luego las explotarían o venderían. Sin familia, sin documentos, desconociendo el idioma, no podían zafar de la situación. Operaban dos grandes redes Zui-Migdal (polacos) y Le Milleu (franceses); la primera llegó a explotar 30.000 mujeres en 2.000 prostíbulos. Argentina pasó a ser un centro mundial de este "comercio”. Junto a los cabarets frecuentados por gente bien, proliferaban los burdeles (casitas, quilombos, tambos). El Estado controlaba y percibía tributos de las organizaciones de proxenetas. La Constitución del 53 en su art. 15 prohibía la esclavitud. Pero en 1875 se reglamentó la prostitución en Buenos Aires considerada un "servicio público”. La actividad se ejercía bajo control municipal y fichas policiales. Esta situación fue abordada por las luchadoras por derechos de las mujeres de principio del 1900 y fue denunciada en el Primer Congreso Femenino Internacional en 1910.
Hoy el aumento de la desocupación y la imposibilidad de cientos de jóvenes de proyectar su vida integrándose a la producción, genera mayores condiciones para que seres humanos se conviertan en "mercancía” disponible para ser explotada. Hay que revertir las actuales condiciones de vida y trabajo y los mandatos sociales sobre el rol de la mujer. Y perseguir y encarcelar a los proxenetas y sus cómplices.
(*) Movimiento de Mujeres Sanjuaninas.
