Una nueva publicación sobre la vida y obra de Domingo Faustino Sarmiento, como material de consulta de docentes y alumnos de los niveles inicial y primario, ha sido editada en nuestra provincia. Recopila, en forma de historieta y con un lenguaje ameno, los hechos sobresalientes y anécdotas desconocidas del prócer sanjuanino, incluyendo el árbol genealógico y un esquema biográfico desde que nació en 1811 hasta la muerte en 1888, con un listado de sus frases célebres.

La revista "Sarmiento, Tierra Viviente”, de distribución gratuita, ha sido editada por la Asociación Amigos de la Casa Natal de Sarmiento y la seccional de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN); ha sido declarada de interés educativo por el ministerio de Educación de San Juan en virtud de su calidad didáctica y también estará a disposición del público en general, en las bibliotecas populares.

Este esfuerzo merece destacarse porque responde al paciente trabajo realizado durante más de un año por un equipo donde sobresalen exdocentes, en base a los libros que escribió el prócer y la bibliografía existente en la Casa Natal, lo que le confiere un rigor científico incuestionable de acuerdo a las opiniones de historiadores, pedagogos e ilustradores.

A pesar de su modestia y alcance local, "Sarmiento, Tierra Viviente” sale al cruce de las antojadizas interpretaciones de la historia sustentada por intereses políticos e ideológicos. En la última década se han acentuado a nivel nacional la descalificación de Julio Argentino Roca, la indiferencia hacia Juan Bautista Alberdi y Domingo F. Sarmiento, como se observó en ocasión de sus bicentenarios, y silenciar la trascendencia continental de la Batalla del 24 de Septiembre de 1812, durante los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo, para citar casos puntuales.

Más grave todavía es la creación del "Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego” para dedicarlo a "la reivindicación de todas y todos aquellos que defendieron el ideario nacional y popular ante el embate liberal y extranjerizante de quienes han sido sus adversarios”, o sea para juzgarlos y condenarlos desde la coyuntura política de nuestros días y no en el contexto de su época. Es decir, avanzar hacia la imposición del pensamiento único con una historia oficial.