"Hay que pensar muy bien cuál es la estrategia", le dijo a este diario Patricia Bullrich, mandamás del Pro y precandidata a la Presidencia, hace algunos días atrás ante un requerimiento periodístico sobre la idea de que ese partido presente candidato propio a la Gobernación de San Juan. Ocurrencia que había sido lanzada días más atrás aún por el exdiputado nacional Eduardo Cáceres, y que recibió inmediato apoyo de varios de los líderes de Juntos por el Cambio de San Juan. Al responder, la presidenta de Propuesta Republicana pudo tirar la pelota afuera de la cancha usando repetidos y sabidos eufemismos o, en sentido contrario, respaldar la estrategia, pero llamativamente decidió no cerrarle la puerta, aunque ponerle un freno. En San Juan prefieren pensar que la definición apunta a la interna nacional y no tanto a la falta de apoyo a una postulación del Pro sanjuanino, algo que suena hasta lógico con el nuevo código electoral, en el que parece ganar aquel que suma más candidatos sin importar la procedencia de los mismos y un poco menos los votos que tengan. Bullrich cuida su metro cuadrado con fiereza, y el video del esputo contra un funcionario de Rodríguez Larreta de esta semana, es prueba irrefutable de esa característica suya. Es probable que la repentina propuesta de una candidatura en San Juan no haya pasado por sus filtros y que eso, en definitiva, provocara chisporroteos. Desde que la Justicia lo desvinculó de la denuncia que le efectuó Gimena Martinazzo luego de ser procesado por lesiones leves doblemente agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género, causa que la Justicia volverá a revisar ahora, Cáceres jura tener buena relación con los tres precandidatos a presidente del Pro, Bullrich, Macri y Rodríguez Larreta. Incluso le mencionó a un par (o más) de amarillos sanjuaninos, que el expresidente le pidió encabezar una lista en San Juan. Tomando esa afirmación del abogado penalista como incomprobable verdad, también es posible que la combativa líder de Propuesta Republicana esté respondiendo a ese apoyo. Sea por la interna nacional o por la posible postulación de Cáceres, sembrar sospechas sobre la posibilidad de que el Pro presente lista en San Juan, es jugar para el enemigo, todos deberían saberlo. Es restar, no sumar.

Patricia Bullrich, Presidenta del Pro

Mientras en Juntos se profundizan esas discusiones, aparece Javier Milei. Como en el resto del país, en San Juan el líder de La libertad Avanza es factor de desequilibrio en la previa electoral y podría influir fuertemente en el futuro electoral de la alianza entre Pro, Producción y Trabajo y la UCR. Si bien los pensadores de las distintas fuerzas aseguran que es muy difícil establecer cuántos votantes de Orrego podrían elegir a un candidato local del libertario, todos admiten algún posible y riesgoso impacto negativo. Desde la lejanía se observa que el perfil de quien podría apostar por Milei está bastante lejos del que apoyaría al diputado nacional sanjuanino, y por eso la fuga de votos es algo discutible. Quienes vivimos en esta provincia sabemos bien que el exintendente de Santa Lucía prefiere la paz y la concordia a la euforia y enfrentamientos del león porteño. Según una encuesta que circuló esta semana, el libertario podría bendecir con unos 13 puntos a quien encabece una lista local, sin importar el nombre de esa persona. Ese caudal electoral es un poco más del umbral que estableció el armador mileísta, Carlos Kikuchi, en otra entrevista con este diario hace unas semanas ya. "Si tenemos un armado potente, con candidatos que nos garanticen más del 10 por ciento, probablemente juguemos. Si no, pasamos de largo", destacó Kikuchi, quien explicó que el motivo es "no bajarle el techo a Milei en las presidenciales". Ese umbral, según encuestas locales, está superado, la pelota ahora está en esa cancha.

Ayer Milei prefirió no hablar de candidaturas ni armados locales, pero sí mencionó la línea nacional que, se supone, será para todo el país igual: "Con Juntos por el Cambio, nada". Si esa afirmación se termina cumpliendo, los libertarios sanjuaninos tendrán varios caminos: presentar candidatos locales, abandonarlo en la local y jugar luego en la nacional, o dividirse entre sí, que también es una posibilidad. Con la euforia que provoca en la gente, Milei podría armar candidaturas en 10 departamentos con cierta facilidad, pero para eso hay que estar convencido de querer hacerlo. Se nota a lo lejos que su gente en San Juan lo tironea hacia Juntos, pero también se ve que no pueden convencerlo. Es probable que eso termine dividiendo aún más a los libertarios sanjuaninos. 

Y un tema más, que parece no llamar la atención, pero que es importante para todos: el tiempo. El Código Electoral provincial indica que la convocatoria a elecciones debe hacerse como mínimo 90 días antes de la fecha que se establezca la contienda electoral. Como ya se dijo en este diario, el Gobierno bambolea entre el 23 de abril y el 14 de mayo del año que viene para fijar fecha de elecciones. El entorno del gobernador Sergio Uñac prefiere abril, pero todo dependerá de qué otras provincias establezcan calendario para esos días, y la opinión de Nación, que también es de peso. Mientras más acerquen la fecha provincial a la nacional, mayor resistencia obtendrán de la administración central, y esa presión tiene lógica: para qué adelantan si no separan tanto en el calendario. Por ahora se sabe que Salta tendrá elecciones el 14 de mayo, lo mismo que Tucumán. Río Negro ya fijó calendario para el 16 de abril y en Jujuy, como en San Juan, se habla de abril o mayo. Si el Gobierno sanjuanino establece que la fecha será el 23 de abril, por ejemplo, el 23 de enero deberá hacerse la convocatoria a los comicios provinciales y el 5 de marzo deberán anotar candidatos, ya que ese trámite debe realizarse  50 días antes de la fecha de elecciones. Además, el 2 de febrero vencerá el tiempo para inscribir frentes electorales y partidos, ya que deben pasar al menos 80 días desde ese acto hasta la votación. Para el 23 de enero, primera fecha de ese derrotero, faltan solamente dos meses y monedas. Es decir, el calendario empieza a jugar su propio partido, amén de los contubernios de la política, que siempre están.