Para los creyentes, la Pascua debe ser un momento de reencuentro y reflexión, dos caminos que la desorientación social que envuelve a los argentinos impide encontrar el rumbo, para manchar por esa senda hacia un futuro de paz y armonía entre todos los sectores del quehacer nacional.
Los desaciertos políticos, que ignoran el basamento republicano señalado por la Constitución Nacional, dan lugar a la disgregación, los rencores, orgullo y el el egoísmo institucionalizado, mientras crecen la marginalidad, la droga y la violencia irracional, incluso por arbitrio de la permisividad doctrinaria.
Las soluciones de fondo, que reclama el Bicentenario de la República, tardan en llegar, mientras la intolerancia se manifiesta en polémicas estériles o hechos insensatos de los gobernantes, que agudizan los enfrentamientos sociales. El absurdo muro una pretensión divisoria entre los municipios bonaerenses de San Fernando y San Isidro, es la prueba palpable de la ausencia de una política de Estado para brindar seguridad a la ciudadanía, como garantía fundamental. Improvisaciones peligrosas como ésta de pretender separar a supuestos malos de buenos, es el lado opuesto de la contención social que reclama el país, reencauzando las desviaciones y la marginalidad a través de políticas integrales de crecimiento. No basta con enviar más patrullas y agentes a las calles, mientras por otro lado se incentiva la discriminación con incoherentes programas de gobierno.
En realidad la intención era levantar un muro contra la pobreza, el verdadero mal que se debe atacar en la Argentina, pero no con disparatadas segregaciones que acrecientan el malhumor vecinal, como ocurrió con el cuestionado paredón construido en un tramo del límite entre el barrio de La Horqueta, ubicado en San Isidro y Villa Jardín, en San Fernando.
El mismo día en que la piqueta derribaba esa valla de discordia por orden de la Justicia, la Presidenta de la Nación se refirió a la ola delictiva señalando que "lo que da seguridad es que la gente trabaje y cada vez tenga mejor trabajo, que funcionen las instituciones que tienen que funcionar, la Policía, la Justicia". Omitió señalar que si se busca un mejor y mayor empleo, es el Poder Ejecutivo quien debe promoverlo con medidas estructurales de justa promoción y distribución de la riqueza, equidad fiscal y un auténtico federalismo con la equidad que marcan las leyes y no con simpatías partidarias.
