Las diferencias entre las mediciones oficiales y privadas sobre la marcha de la economía volvieron a quedar en evidencia esta semana, al revelarse una fuerte caída de la actividad industrial el mes último.

Para la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) el descenso fue siete veces más pronunciado que el informado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec): 12,2% de menor producción industrial con respecto a igual mes del año pasado, contra el 1,7% oficial. El estudio privado dice que la caída acumulada en los primeros cinco meses de 2009 es del 12,6% con respecto a igual período de 2008. Es más, los primeros cinco meses de 2009 se ubican por debajo de igual período de 2007 (-5.8%) y resultan similares a los primeros cinco meses de 2006 (+0.5%), indica el informe.

A nivel sectorial, FIEL señala que en los primeros cinco meses sólo el sector Alimentos y Bebidas presentó aumento (0,7%), exclusivamente de alimentos. El resto mostró un desempeño negativo: Cigarrillos (-1.6%), Papel y Celulosa (-4.0%), Combustibles (-6.5%), Insumos Químicos y Plásticos (-6.6%), Minerales no Metálicos (-7.3%) e Insumos Textiles (-10.2%), Metalmecánica (-24.1%), Siderurgia (-33.6%) y Automotores con 40,5% de menor producción.

En este contexto sorprende más la tasa de desocupación del Indec. Sostiene que no aumentó respecto de 2008, al la vez que sus datos buscan mostrar una realidad sin caída del empleo, aunque la recaudación del sistema jubilatorio diga otra cosa, al menos del trabajo en blanco. La cantidad de empleos declarados fue también inferior al período de 2008, con una disminución del 2,4%, con 131.900 puestos menos, según los números de la AFIP que muestran también una caída interanual del 9,9% de los autónomos que hicieron aportes.

Más preocupante aún es lo que está diciendo el Indec que, gracias al modelo productivo del gobierno, los alimentos y bebidas bajaron el 0,5% entre diciembre y mayo. Es decir que, siempre según el organismo, en mayo la gente pudo, con menos dinero, comprar más alimentos de los que adquiría en diciembre pasado. Y también gasta un 0,19% menos en alimentos y bebidas que en noviembre de 2008.

Si hasta ahora los datos oficiales causaban desconfianza, en el último informe fue demasiado flagrante la falacia.