La detención de un excomisario, aprehensión ocurrida una vez que este diario dio a conocer el caso por el que lo acusaron; un comisario que se lleva un TV de un allanamiento para ‘arreglarlo’ y luego ‘devolverlo’; otro policía del mismo rango que le celebra el cumpleaños, asado de por medio, a un reo en una comisaría; dos mujeres que van a poner una denuncia por violencia de género y terminan maltratadas por los policías que les tenían que recibir la presentación. Los anteriores son casos que hablan de lo mal educada que está la Policía. Y la frase ‘mal educada’ no debe tomarse como una crítica, sino como una descripción. Hay policías que no recibieron la instrucción que debieron recibir y hoy se manejan con lo que les enseñó la calle, solamente. La peor parte de esta historia ocurre cuando esos policías arman una corporación casi delictual para protegerse de sus propios errores, como viene pasando con el caso de la agente Lorena Vargas, quien se animó a denunciar al excomisario Hugo Torres por los medios, ya que en su propia institución no tuvo respuesta. El jefe de la Policía, Adolfo Jofré, fue incapaz de responder en una entrevista radial en esta semana a la evidente ‘autoprotección’ que ocurrió con Torres, y le tiró la pelota a la Justicia, casualmente, la institución que tiene expertos en corporativismo.
La corporación o ‘la corpo’, como guste más el lector, es una palabra acuñada durante muchos años por el kirchnerismo para describir a quienes no comulgan con ellos. En esa categoría entran empresarios, políticos, periodistas, empresas periodísticas y todo aquel que le haga ‘mal al proyecto’, como si el proyecto fuese una verdad absoluta e indiscutible. ‘El campo también es la corpo’, dijo el ultra K Emilio Pérsico en un reportaje en pleno conflicto Gobierno-campo. También recibieron esa calificación los acreedores de bonos argentinos y parece que dentro de poco ‘la corpo’ va a ser el peronismo, sólo por citar algunos ejemplos. En el caso del Gobierno Nacional no deja de ser una estrategia de victimización, una que les ha dejado buenos resultados, para qué negarlo. Pero en otros ámbitos, como el policial o el judicial, raya lo delictual: el caso judicial más resonante de los últimos años es el de las expropiaciones fraudulentas. Ese proceso llevó, por ejemplo, a la destitución del exjuez Carlos Macchi. El fiscal Eduardo Mallea, mientras se sustanciaba el Jury contra Macchi, dijo que si la Corte hacía una investigación interna en el juzgado de Macchi, encontrarían seguramente más causas tratadas de manera irregular que podrían involucrar a otros funcionarios judiciales. La auditoría nunca llegó. Lo mismo que la tendalada de inhibiciones que tuvo la megacausa de expropiaciones a lo largo de su ya longeva vida. Muchas de ellas planteadas por jueces o fiscales argumentando una relación con los acusados. Mientras todo Tribunales sabe que en muchos de esos casos, los protagonistas ni se saludaban.
La agente Vargas hizo en total 4 presentaciones contra Torres, la última de ellas el 7 de junio. Este diario publicó la denuncia de la funcionaria policial el martes 30 de junio y justo ese día logran dar con el excomisario para detenerlo, es decir, casi un mes después de la última imputación. Lo liberaron 24 horas después. El jefe de la Policía, ante la pregunta de cuál es el procedimiento común en casos de personas que denuncian acoso contra sus parejas, dijo textual: ‘Normalmente ordenan la detención, el allanamiento y la detención’. ¿Por qué no se hizo en este caso?, se le repreguntó. ‘No sé, hay que preguntarle al juez. La Policía no puede hacer nada sin una orden judicial’, respondió tirándole todo el fardo a la Justicia. Y en Tribunales aún no atienden a este diario para responder al paquete que le tiró el jefecito. Jofré debió mandar a investigar a los policías que denunció Vargas, pero no lo hizo. En esa misma entrevista respondió que si la agente creía que la habían perjudicado, que debía hacer la denuncia. Lo aseguró desconociendo que esa presentación ya había sido hecha. Según Mauricio Solano, a cargo de la oficina de Control de Gestión, cada vez que aparece una denuncia en los medios contra un miembro de la fuerza, se comienza a investigar de oficio. No fue el caso. Vargas dijo que el excomisario Torres entró a su casa y lo denunció en la Seccional 20ma por violación de domicilio, pero luego se enteró de que al trámite lo habían asentado como una ‘intromisión a un campo o finca’, es decir, una falta contravencional y denunció también al jefe de esa comisaría, el comisario Rubén Olmos. Tampoco se salvó la oficial Carina Varas, de la Comisaría de la Mujer, a quién Vargas le endilga haberle avisado a Torres que lo iban a detener.
Parece que la ‘corpo’ no es sólo patrimonio de los medios, los empresarios, el campo y todos los que se unen para deteriorar a CFK. ‘La corpo’ puede ser Jofré o Torres o cualquiera de los que actuaron en este caso. Ojalá el jefe y toda su gente logren depurar estas personas del conjunto de policías que sí saben trabajar. Lo de encubrirse mutuamente es un secreto a voces, las que aún no llegan al oído de las máximas autoridades, se ve.

