Los síntomas de la anormalidad social crecen en el país y desconciertan a mucha gente, sobretodo a aquellas personas que viven normalmente y se informan de manera regular. Hay problemas graves, por ejemplo hay un avance diario de la delincuencia juvenil -como lo testimoniamos en la última nota- los estragos del consumo de droga son crecientes y ello permite avisorar una sociedad diferente a corto plazo.
Ley de Radiodifusión: Saber y observar
La pobreza no da tregua. Cada vez hay más gente durmiendo en las calles de las grandes ciudades. En Tucumán hay 10.000 desnutridos en riesgo por la pobreza y el desempleo. El problema recrudece allí y se instala con fuerza en la periferia de la capital.
En el Chaco la situación no es mejor y grupos, constituidos por miles de personas, enfrentan el hambre, nadie contempla desde el poder esta angustiante situación. Mas bien la ocultan.
El miércoles último el diario Chaco relató que el ministro de Economía, Eduardo Aguilar, prohibió al subsecretario del área, Miguel Aquino, que hablara con la prensa sobre los complicados números fiscales de la provincia. En tanto, la información diaria de la política registra sólo las propuestas y contrapropuestas de los políticos que se desviven por su inserción personal en 2011. Les subyuga el poder en forma ilimitada.
Lo admisible. Desde el congreso nacional se están haciendo algunos esfuerzos como el que tiene que ver con el proyecto de la Ley de Radiodifusión que parece ignorar el pasado del país en materia comunicacional. El legislador del PRO, Federico Pinedo dio un buen ejemplo al decir que el Proyecto de ley de Radiodifusión contiene artículos ridículos y ofensivos ya que "el artículo 70 de la norma establece un pago a Grondona para que los programas deportivos puedan hablar de los clubes de fútbol".
La verdad es que la tribuna política oficial cada vez desconcierta a más gente. A veces uno se pregunta ¿para quién habló la presidenta CFK?. Y es difícil suponerlo. Es directa, sí, su lucha contra la prensa, sus acusaciones contra lo que ella considera una hegemonía comunicacional o contra grupos "hegemónicos" sobre todo en referencia a Clarín. Llegó a decir que los medios "no informan, extorsionan". Pasa por alto la historia de nuestros diarios y radios. No sabe o pasa por alto que la prensa escrita representa uno de los capítulos más ricos de la vida argentina porque su comienzo está inscripto en la historia del origen de la organización nacional. Denostar esa realidad es engañar a la gente. O, por lo menos, tratar de engañar a la gente joven poco atraída por la información cotidiana y despreocupada por el acontecer diario.
En el periodismo nacional hubo y hay aciertos y desaciertos como en cualquier otro sector de la actividad comunitaria pero el objetivo-eje no se ha perdido. Ese objetivo es cuestionar a los poderes públicos con respeto, al menos que se trate de pequeñas publicaciones con sentido político. La prensa no combate, cuestiona y en esa sencillísima verdad están contenidos los códigos rectores de la información.
Vivimos en la era de la comunicación, tratar de fragmentarla es un dispare porque hablamos de un hecho universal. La comunicación hizo del mundo una aldea tal como lo anticiparan Marshall Mcluhan y B. R. Powers en el libro La aldea global, antes de que la humanidad dispusiera de todos los medios de comunicación de los cuales dispone hoy.
No es difícil vivir en esa aldea. Nos hemos acostumbrado a la continuidad informativa y a saber qué pasa en el mundo en forma simultánea a los sucesos. Es un privilegio aunque a veces la frondosidad de las noticias descoloquen un poco al ávido ciudadano. Eso indica que hay que desarrollar un sentido selectivo ante las referencias informativas.
Si, hay hambre en la Argentina, se consumen drogas y se multiplica el delito. Ocultarlo o ignorarlo no es útil a nadie. El deber de la prensa es informar para que cada ciudadano conozca la marcha de los hechos sea cual fuere su naturaleza.
Por algo la radio se convirtió en un medio interactivo. Basta escuchar con atención para saber qué problemas preocupan a los ciudadanos en determinados lugares del país y qué opinan de los gobiernos y de los políticos.
Deberíamos mejorar la situación, sembrar ideas constructivas, no ignorar los males y sumarnos a las actividades capaces de concretar los mejores objetivos para la mayor cantidad de gente posible. El campo ha revelado que es posible no abusar de las declamaciones políticas cuando se concretan acciones de protesta. Y, el lema es no dudar de la acción emprendida porque la duda disminuye la calidad del propósito.