En Argentina la producción regional, alejada de los grandes centros de consumo y de los puertos, es uno de los sectores más vulnerables de la economía por problemas estructurales históricos, agravados con los años, y últimamente por factores climáticos han dado un tiro de gracia. Si bien la meteorología es impredecible, no ocurre igual con la infraestructura ni con las políticas de comercialización.
La agricultura regional deja de ser competitiva al quedar en desventaja frente a una oferta similar, con menores costos logísticos, se hace inviable como negocio, y el empresario debe buscar alternativas para sobrevivir. Esto ocurre con la producción de maíz y soja del Noroeste, que dejó de ser rentable por el encarecimiento de los insumos, como combustibles y agroquímicos y, particularmente, los elevados fletes para llegar a los mercados. Todo esto sin considerar la fluctuación de los precios de cosecha.
Según un informe de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA). En las provincias afectadas, la soja ocupaba en la campaña pasada un 35% de la superficie agrícola total, pero en el presente ciclo sería de un 14% en la zona conformada por el sur de Salta, este de Tucumán y oeste de Santiago del Estero, un esquema típico en campo arrendado de 75% de soja, 25% de trigo y 25% de maíz. Esto increíblemente genera una rentabilidad nula con rindes promedio históricos, de acuerdo a la entidad.
Es decir, para lograr una renta aceptable, el productor necesita rindes excepcionales, algo que no viene sucediendo en los últimos años por inconvenientes climáticos. Pero el verdadero impacto son los fletes por el encarecimiento del combustible, de manera que llevar una producción desde en Salta al puerto de Rosario, por ejemplo, a un costo de 80 dólares la tonelada, se torna en quebranto y la única salida es replantear la producción para sustituir las oleaginosas que tienen un gran mercado externo, por otras siembras con especialidades que les permita sobrevivir al productor del NOA.
Todos estos riesgos comerciales podrían superarse de contar con eficiente transporte ferroviario, caso del Belgrano cargas que en un momento se anunció como solución al problema de los fletes, y otras políticas pensadas para las olvidadas economías regionales que nunca se llegaron a concretar.
