El tan preciado plan de seguridad que anunció el Gobierno de San Juan hace unas semanas ya está en movimiento. Los nuevos patrulleros están rondando en las calles de dos departamentos y se espera que en los próximos días se pongan a tiro el resto de los distritos. Con ese movimiento, el más importante, también empezó uno que no se hace público y que juega, quieran o no en Casa de Gobierno: el de las responsabilidades políticas. Los jefes comunales sin siquiera haber sido consultados, van a tener que, además de los habituales, recibir otros palazos vecinales, ya que también ahora son responsables de la seguridad. En este marco y llamativamente, el intendente de Rawson, Juan Carlos Gioja, salió con los tapones de punta contra otro actor del mismo tema que hasta el momento aparece tapado, al menos en este plan, pero que tiene activa participación en el tema: la Justicia. ¿Se animará el resto de los patrones departamentales a seguir ese tren? Algunos, en estricta reserva de fuente, dicen que se sienten con derecho, ya que les han pasado un tema que quema bastante. Le apuntan a la Corte, pero también al Gabinete. Hay ánimo de contraataque, habrá que ver hasta dónde se animan a llegar.

En el Ministerio de Gobierno mastican bronca. Y es que trabajaron durante tiempo en un proyecto de ley que duerme el sueño eterno y que no da señales de despertar. Adrián Cuevas y su equipo le llevaron a Gioja la idea de controlar a los motochorros, obligando a todos, los delincuentes y los que no lo son, a ir a una comisaría y sacar un permiso para circular de a dos en moto. Dicen que el Gobernador recibió con satisfacción la idea y que les sorprende que no les dé la orden de presentarlo en la Cámara de Diputados. A meses de haber ocurrido el anuncio, ya se puede decir que la idea terminó en fracaso. Era lógico: la mayoría de la personas que circulan en moto, lo hacen para ir a trabajar. Sólo una pequeña minoría se sube a un rodado para robar. Es decir, en el Ministerio de Gobierno pretendían controlar a esa minoría molestando a la mayoría. No convenció en el gabinete giojista, de donde salieron los dardos que, aparentemente, terminaron matando la iniciativa "cuevista".

Juan Carlos fue contundente con su evaluación de la Justicia: "Tienen una cuota pendiente, la de acompañar". "La Justicia de San Juan ha tenido y ha dejado traslucir limitaciones, como en el caso expropiaciones". "Tienen limitaciones de celeridad". Fueron algunas de las frases que disparó el jefe comunal en una entrevista en Radio Colón ayer -ver página 11-. Primero: es el hermano del Gobernador. Segundo: gobierna un departamento en el que uno de los principales inconvenientes es la inseguridad. Tercero: no dice todo lo que piensa, por prudencia, pero lo que dejó escapar es bastante. Con sus más allegados es mil veces más crítico. Lo del exdiputado nacional puede ser la punta del iceberg, la puerta abierta para que el resto de los intendentes se vean con el ánimo suficiente de comenzar a defenderse de los ataques que seguramente vendrán. Muchos de ellos, en off periodístico ya lo hacen, pero no quieren entrar en polémicas, no con la Corte, sino con el Gobierno provincial, porque saben qué es lo que ocurrirá.

Todo depende de cómo funcione el plan: si anda bien, pues las críticas sociales se callarán y, en consecuencia, los intendentes no se verán en la necesidad de salir a defenderse. Si por algún motivo eso no pasa y los índices delictivos siguen subiendo, entonces los jefes comunales saldrán detrás de, por ejemplo, Juan Carlos Gioja a responder bajo la sola misión de dejar de ser el blanco preferido de los vecinos. A Gioja el tema se le puede complicar. Ha puesto más fichas a este proyecto de las que él cree y ruega que funcione bien, e inmediatamente.

El Gobernador no tiene ánimo de defender a la Corte de Justicia, pero tampoco de atacarla, al menos públicamente. Dicen en su entorno que, en realidad, hay enojo. Citan el caso expropiaciones, donde la gestión giojista ha puesto todas las fichas, como el caso testigo. Los acusan de inacción y de no querer meterse en un tema que tiene en sospecha a varios de sus colegas, es decir, de jugar a favor de la supuesta "corporación judicial". En pocas palabras, hay motivos para que los hermanos Gioja estén molestos con la Justicia.

La clave de este meollo ya está expuesta: el éxito del plan garantiza menos cruces. Igual, hay nervios y los intendentes están dispuestos al contraataque, parece.