Un universo nuevo se está desplegando ante nuestros ojos. A muchos adultos, les resulta imposible sustraerse de una sensación de inquietud ante grandes maravillas, sólo imaginadas por los autores de ciencia-ficción, que poblaban nuestras siestas de historietas. Lo que creíamos que sería imposible de llevar a la práctica hoy, ya está inventado. Todas las actividades humanas están siendo invadidas, en una evolución que avanza optimizando y potenciando los resultados.

El mundo del libro no permanece ajeno a esta evolución y fundamentalmente en lo que respecta al soporte. Hay un nuevo tipo de lector. El libro como soporte de información y la literatura han cambiado durante el transcurso de los siglos, es una transformación tan visual, que trae aparejado un cambio en los lectores. Desde la arcilla hasta el papiro, desde el pergamino hasta el papel, el libro evolucionó al compás del avance de la tecnología y con su evolución fue cambiando el tipo de lector. Más allá de la forma que pudiera adquirir el soporte, lo que preservará, es la función que cumple el libro en cuanto, transmisión de la información y de la literatura. Hasta es probable que en el futuro a ese objeto que sirve de soporte a la palabra escrita, se lo llame de otra manera, y libro pase a designar a un objeto conservado en una biblioteca. Lo que no podemos negarle al libro es el placer de leer, de tocar sus páginas, percibir su olor trasladarnos con el autor a otros mundos, llenar nuestros espacios de ocio, y pensar que nunca se está solo cuando se tiene un libro.

Pienso que la lectura no es comparable con ningún otro medio de aprendizaje y comunicación, ya que ella tiene un ritmo propio gobernado por la voluntad del lector. Abre espacios de interrogación, meditación y juicio crítico. Es un error desestimar toda novedad tecnológica, cualquier nuevo medio de comunicación y difusión de las palabras, imágenes, sonidos puede potenciar nuevos desarrollos creativos, otras formas de expresión. Las nuevas tecnologías de la información y comunicación desafían a la escuela en niveles específicos: el de la "cultura de la información”. La escuela dejó de ser el único espacio de información, de transmisión de los saberes. Niños y jóvenes hoy, cuestionan una educación centrada en los parámetros de la cultura letrada. "La escuela debe replantear los modos y formas de cómo acceder a la información ante una generación que lee y escribe en otros soportes y que se desenvuelven plenamente en la cultura digital (Tedesco 2000). Aparece una nueva figura, el "lectonauta” o "ciberlector”, que es el usuario de internet que recorre por los recursos de red, interactuando, leyendo, escribiendo y haciendo clic sobre los objetivos. La narrativa digital significa manejar modos digitales y electrónicos, basándose en ciertos componentes como puede ser el "hipertexto” que hace que la lectura no sea lineal, porque organiza la información en estructuras construidas y unidas por modos y enlaces. Por ello, la denominación de lectonauta, y también lector virtual. El hipertexto es una escritura electrónica donde la información se encuentra en estructura de módulos aprovechando las características que ofrecen los complementos de multimedia a través del ordenador como audio, video, y animaciones. Esto permite que el acceso sea decisión del lector, rompiendo con la linealidad que ofrece la lectura de los libros impresos, creando otras dimensiones no lineales. Por ello, el lectonauta se convierte en cierta medida en autor, porque puede reestructurar la secuencia de lectura, según otra secuencia distinta, o si vuelve a comenzar con la misma narrativa digital e, incluso puede construir la historia inicial que empezó el autor. Algunas sugerencias o estrategias didácticas que favorezcan la dinámica hoy (Ferrés 2000) como: "Fragmentar más los tiempos de clase, si el alumno no resiste su atención se pasa a otro contenido. Variar usos de recursos metodológicos, se alterna con libros, videos, televisión. Variar las técnicas de trabajo, como formar grupos de pares, de pequeños grupos. Variar el ritmo de la entonación y la intensidad de la expresión verbal”.

La clave está, en comprender que se trata de una transformación en el plano educativo y, no el reemplazo de una técnica por otra.

(*) Especialista en educación, escritora, productora del programa "Botica Educativa” Radio Sarmiento.