Especialistas en comercio internacional coinciden en que nuestro país, como productor de materias primas y alimentos, debe comenzar a dejar de lado el deslumbramiento que en los últimos años motivó las relaciones comerciales con China e India y centrar más la atención hacia otros mercados emergentes, localizados en países del norte de Africa, el Sudeste Asiático y el Golfo Pérsico.

Actualmente todas las naciones están interesadas en comercializar con los gigantes de China e India y olvidan que hay otros países y regiones que están ávidas de productos agrícolas como los que puede ofrecer la Argentina, en grandes cantidades e inmejorable calidad. Entre los mercados señalados con escasa presencia argentina, están Marruecos, Egipto, Singapur, Tailandia, Brunei y los Emiratos Árabes Unidos, potenciales clientes con los que hay poca o nula experiencia.

Si se consideran los números, hay que tener en cuenta que el bloque de los países del Sudeste Asiático, conocido como "Asean”, cuenta con un mercado de más de 590 millones de habitantes; mientras que los otros bloques, el de los países africanos y del Golfo Pérsico, al que se ha dado en llamar Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), se destacan fundamentalmente por la fortaleza de sus economías.

La Argentina como productora de materias primas debe apuntar a desarrollar esos nuevos mercados, que ofrecen una gran posibilidad más allá de China e India. En todo este esquema tampoco hay que olvidar a Japón con sus 127 millones de habitantes, donde nuestro país tiene abierta una puerta importante al poder emitir sellos de calidad japonés para alimentos orgánicos, evitando demoras en el puerto de destino.