A mediado de la década de los ’60, se comienza a celebrar el día de los enólogos sanjuaninos el 7 de septiembre, como parte de los actos por la creación de la Quinta Normal Agrícola de San Juan, donde funcionaba la Escuela de Fruticultura y Enología. Con este festejo, se culminaban los actos del mes de la Educación Agropecuaria, que comenzaban el 6 de agosto, Día de la Enseñanza Agrícola.

En 1964 la celebración fue realizada por el Centro de Enólogos y la Escuela de Enología, en los antiguos jardines de la escuela que funcionaba en Desamparados, frente al busto de Sarmiento y el mástil inaugurado el 6 de agosto de 1940. Presidieron la ceremonia autoridades del gobierno provincial; el presidente del Centro Enólogo, Julio Doigan, y el Director de la Escuela Enólogo Plácido A. Mira, con la participación de alumnos de la escuela y profesionales del ramo. Posteriormente al mudarse de fecha se crea confusión.

A los efectos de unificar criterios y fecha para tal celebración, por iniciativa del enólogo Juan Manuel Cúneo, miembro del Consejo Profesional de Enólogos de la provincia, reúne toda la información posible y en la sesión extraordinaria del 14 de agosto de 2002 se aprueba celebrar el Día del Enólogo sanjuanino el 7 de septiembre de cada año en consonancia con la inauguración de la Quinta Normal Agrícola por Domingo F. Sarmiento, quién a través de esta magnifica obra pretendía, entre otras cosas, la transformación y el desarrollo de la pobre y escasa vitivinicultura provinciana, como expresó tajantemente en su discurso inaugural al preguntarse: "¿Por qué no hay buenos vinos, en país (provincia) tan favorable a la cultura de la vid?"

… "Porque ésta, cuyos primeros sarmientos fueron introducidos tres siglos hace, han degenerado quiza, perdiendo el tinte o adquiriendo resabios con el mal cultivo. Cuatro mil plantas nuevas entran desde hoy a formar parte del catálogo de la Quinta Normal, de las variedades que sirven para la confección del vino de Burdeos, del Borgona, etc.". Seguía expresando más delante… "Cuando hayamos mejorado la viña con nuevas especies, podremos confeccionar vinos con color natural y de planta nueva, pues es requisito esencial para su sabor, que la cepa no tenga muchos años de edad. Las nuestras son seculares."

Y agregaba también con respecto a la calidad de los vinos "Hace dos años que celebrando la paz de noviembre el general Mitre con el general Urquiza, el H. Mr. Cartón enviado de SMB, el señor Lefévre de Bécourt de Francia y cuantos personajes ilustres contaba Buenos Aires, me vino en mala hora la idea de producir una botella de vino de San Juan. Pretendieron que había intentado envenenarlos, tan triste figura hacia el mejor de nuestros vinos, al lado del Oporto, Burdeos, Borgoña, etc. Os confesaré que tomo a mi mesa vino de Mendoza, porque el amor a su país (provincia) no puede llevarse al extremo de tomar diariamente semejante brebaje."

Los enólogos, son los artífices de esa calidad, pretendida por el Gran Maestro, así lo entendieron quienes abrazaran con verdadera vocación esa profesión a la que se entregan con verdadera pasión de la cual sin dudas generosamente son retribuidos, como lo expresa el eximio enólogo sanjuanino radicado en Mendoza don Raúl de la Mota "si bien la profesión de enólogo me ha exigido mucho sacrificio y dedicación, no menos cierto es que me ha colmado de satisfacciones, concediéndome el privilegio de haber logrado una destacada posición intelectual y espiritual en nuestra sociedad."

Desde la creación de la primera escuela de enólogos en el país en 1897 en la ciudad de Mendoza, los sanjuaninos mostraron una gran inclinación por la profesión que los lleva a transformar el producto de la noble vid en exquisitos vinos para el deleite de exigentes y cultos enófilos, de los 11 primeros enólogos argentinos diplomados en 1899 rescatamos tos nombres de Enrique Agrestí, Amadeo Conté Granad, Emilio J. Ferreira, Rafael Lemos, Rodolfo Castro que tuvieron destacada actuación en nuestra provincia y fuera de ella.

Larga es la lista de los sanjuaninos que emularon aquellos primeros enólogos en Mendoza y posterior a 1940 comienzan los diplomados de la escuela sanjuanina también con notable éxito en todo el país. Resultando imposible nombrar a todos valga el recuento en dos de ellos, el enólogo del siglo don Raúl Argentino de la Mota y del enólogo Francisco Ruiz, el primero de vasta actuación en la enología mendocina y el segundo en la docencia enólogica en San Juan. A todos los enólogos en su día, les saludamos y deseamos éxito en tan importante labor.