En un mundo de avanzada en el que más de 880 millones de personas no saben leer ni escribir, se confirma un grave fracaso de la educación mundial. Dicho fracaso ha sido producido por un déficit educacional que será de muy difícil corrección.
Los organismos internacionales aceptaron esta deformación, por ello la Unesco propuso en la Conferencia Gubernamental de Dakar (Senegal 2000) reducir en un 50% los analfabetos -la mayoría son mujeres- para el 2015.
¿Cómo hacerlo? Esta reducción debería darse sobre todo con el incremento de la educación permanente, un concepto de educación continua que incorporó la Unesco hace alrededor de tres décadas en un asamblea general en Tanzania.
No hay secretos pero es bueno preguntarse cómo entender la educación permanente. Es simple pero profundo porque se trata de reconocer la necesidad de una educación que abarque desde el nacimiento hasta la muerte.
Tampoco es algo nuevo en la historia de la humanidad, al contrario es una demanda que el ser humano sintió desde los albores de la civilización, lo cual indica que existe el propósito de progreso.
Por ello pueden encontrarse referencias en los primeros textos conocidos por la humanidad ya que el Antiguo Testamento, el Corán y otros libros sagrados reflejan, en sus particulares enfoques, que es necesario que el ser humano aprenda a lo largo de la vida.
Así vemos que la noción de Educación Permanente, que creíamos un concepto moderno, fue requerida antiguamente para luego extenderse y ampliarse a lo largo de los años. El hombre siempre quiso saber.
Y esa demanda se vincula con la Educación del Adulto que permitió conservar el sentimiento de que el sistema de educación actual, tal como está institucionalizado no es suficiente. Se sabe que se debe avanzar tanto en la educación formal como en la informal.
Especialistas en la materia creen que el sistema de educación actual no es suficiente por tres razones igualmente importantes: Está confinado a una parte de la población, que por su edad, cumple el papel de marginado: los jóvenes. Está orientada en un sentido que no la pone inmediatamente en contacto con la realidad de la vida y de la sociedad, y es tan solo una preparación para la vida, pero para lo que precede a la vida real.
Otro aspecto. La incorporación de la tecnología a la vida social facilitó el desarrollo de nuevos conceptos e ideas dando lugar a una nueva e irrebatible necesidad. Hoy, la educación permanente permite que la persona se inserte en el tiempo exacto de los acontecimientos. Ni antes ni después.
Estar dentro de los acontecimientos es compartirlos en toda su extensión, es apreciar las bondades y los peligros de los cambios, es saber que lo inesperado puede convertirse en tradicional en poco tiempo.
No sabemos cómo será calificada por futuros observadores esta época, pero sí sabemos que hoy la sorpresa está presente en cada hecho cultural, nos pertenezcan o no las decisiones correspondientes. Si queremos entender la educación permanente, deberíamos pensar de la siguiente manera: La educación permanente debe permitir a todos los jóvenes y adultos la adquisición de competencias básicas de aprendizaje porque se trata de una Educación básica obligatoria.
Es necesario el acceso abierto y flexible a todos los niveles de educación. Tanto de la educación profesional continua como de la formación y la capacitación para y en el trabajo. Se debe tener en cuenta, asimismo, la formación para las relaciones sociales, la formación para la diversidad. Y la educación para la superación personal y colectiva.
Hoy han aumentado tanto los demandas socio-culturales que para entender y ubicarse en la vida el hombre debe ser juez y parte en el proceso educativo que llamamos educación permanente.
Tal vez ello hace que el hombre de hoy sea inquieto, inquietud que lo lleva a bucear en distintas fuentes buscando respuestas concretas a interrogantes subjetivos, hecho que transforma las apariencias.
Comprender eso, es ubicarse en la antesala de la comprensión globalizada porque, en definitiva tanto la educación como la cultura impiden el aislamiento del ser humano que se propone mejorar.
El hombre de hoy ha enfrentando peligros y oportunidades y también nuevos riesgos pero hay dentro de él un conjunto de conocimientos que le da fuerza para afrontar muy distintas situaciones.
Estos conocimientos vienen de la educación permanente en la que la experiencia juega un importante rol.
