Los efectos del cambio climático repercuten en todas las actividades económicas y sociales, en particular al depender de obras afectadas por lluvias persistentes, aunque no lleguen a ocasionar estragos. Por ejemplo los caminos rurales del Valle de Tulum, de difícil transitabilidad en los últimos meses, por falta de consolidación, constituyendo un serio impedimento para acceder a las propiedades y sacar las cosechas de cultivos temporales.

Las situaciones más críticas se vivieron en Rawson, en particular en Médano de Oro, donde los trazados no son de pavimento y el enripiado ha desaparecido. En esta coyuntura debe valorarse la decisión del Gobierno provincial de licitar 12,38 kilómetros de caminos secundarios, con una inversión de 12 millones de pesos, para consolidar las calzadas de manera de hacerlas viables no obstante carecer de pavimento. Las obras incluyen limpieza, excavaciones, nivelación y la colocación de la señalización correspondiente.

De esta manera unos 170 pequeños productores del Médano y de otras zonas de Rawson se verán favorecidos en la rutina diaria al tener fácil ingreso a las fincas y llevar diariamente la producción a los mercados, facilitándoles las condiciones de comercialización de los productos frutihortícolas temporales, donde tienen activa participación. Por ejemplo, tener expeditas en los próximos meses las tres arterias principales de Médano de Oro, las calles América, Vicente López y Planes y Cervantes.

Estos trabajos están incluidos en el programa llamado ‘Mejora de caminos rurales para la integración territorial’, y están respaldados financieramente por el préstamo del Banco Mundial destinado al Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap) en un 80%, y completado con recursos provinciales, ya asignados, de acuerdo a la información adelantada en estas páginas.

Para quien suponga que enripiar caminos, que ni siquiera conoce la mayoría, no es importante conviene aclarar que el circuito comprende a unas 730 hectáreas, aproximadamente, con derecho a riego y explotadas por pequeños productores rawsinos como único medio de vida y con una oferta de alto valor por la calidad de sus hortalizas y en menor medida la de semillas. Se suman a este panorama los cultivos permanentes como vid, olivos y frutales de carozo, unas 2.980 hectáreas olvidadas en sus servicios básicos.