En tiempos en que es difícil conseguir un empleo, la alternativa es generar un emprendimiento propio. Esa situación de hacer algo por uno mismo suele producir miedo. Temores a lo desconocido y a los resultados de un proyecto personal. Pero cuando una persona tiene temores hay que tomar las armas para luchar contra los miedos y superarlos.
Según algunos especialistas de la psicología, menos del 10% de todo lo que imaginamos alguna vez hacer se lleva a la práctica. ¿Por qué la gente teme lanzarse a la aventura de ser dueño de su propio negocio?
Existen tres conceptos simples que pueden ayudarnos a vencer la principal traba para nuestro desarrollo. El miedo es una reacción natural frente a lo desconocido, pero que no debe convertirse eso en un obstáculo para que alguien pueda tomar una decisión o iniciar un emprendimiento propio.
Dicen que de alguna u otra manera, todos hemos pasado por algún momento donde queremos emprender algo, pero esos temores nos bloquean y llevan a preguntarnos: ¿Podré lograr lo que quiero? ¿Tendré éxito en este proyecto? ¿Realmente ganaré dinero con este negocio?
Muchas veces tratamos de disimular u ocultamos esos miedos con excusas: "no es el momento”, "cuando tenga tiempo”, "el año que viene”, "una vez que me reciba”, etc.
Para algunos expertos en estrategias e innovación, la mayoría de las personas no progresa, no por la falta de creatividad, sino porque les sobra miedo. "Justamente, menos del 10% de todo lo que imaginamos alguna vez hacer se lleva a la práctica. Si bien -a veces- se debe a razones reales de tiempo, recursos, en muchas oportunidades nos aparecen barreras internas asociadas al sentimiento del miedo: miedo al fracaso, a perder dinero, a desprestigiarme, a lo que dirán los otros… miedo al miedo en sí”.
Según los estudiosos del tema, el emprendedor debe tener en cuenta que, como el miedo es una ilusión, generada a partir de los paradigmas de cada uno de nosotros, para poder dominarlo debemos comprenderlo.
El miedo a emprender basa su existencia en tres elementos: algo malo nos puede pasar (impacto); hay una alta posibilidad de que eso ocurra (probabilidad). Si ocurre, mis recursos y capacidades no me permitirán enfrentar ese hecho (debilidad).
Para los negocios, como en otros campos de la vida, debemos ser conscientes de que el miedo no existe, no tiene una entidad, sino que se la damos nosotros en base a lo que percibimos y a nuestros conocimientos y experiencias.
¿Cómo enfrentar los miedos?
Primero hay que pensar: ¿qué es lo peor que me puede pasar? El miedo, al tener un fuerte componente irracional, tiende a mezclar todo con todo, y hasta justificar lo injustificable. Entonces, preguntarnos sobre lo peor que nos puede pasar permite ponderar realmente aquello que nos puede ocurrir. ¿Cuán grave es? ¿Cuán fuerte va a ser su impacto en el mediano o largo plazo? ¿Condiciona mi futuro? ¿Me expone fuertemente? ¿Pierdo mucho dinero?.
El siguiente punto es realizar una matriz probabilidad e impacto.
Para no darle alimento ficticio al miedo, podemos realizar una matriz de probabilidad e impacto (negativo) como la que sigue, a fin de colocar a cada hecho que relevemos en el punto anterior en su correspondiente casilla, y darle la importancia que se merece.
Identificar recursos y capacidades requeridos.
Cada casilla del consejo anterior nos demanda diferente tipo de atención. Aquellos hechos con alta probabilidad de ocurrencia y un alto impacto negativo, nos hace pensar en qué recursos y capacidades debemos tener (o desarrollar) para que el impacto no sea tan negativo o para reducir la posibilidad de que el hecho ocurra. Aquí, no sólo debemos mirar lo que tenemos, sino también pensar ¿quién podría ser un socio o aliado que me complemente para mitigarlos o reducirlos? ¿Puedo transferir esos riesgos a alguien (por ejemplo, un seguro)?
Aquellos hechos que pueden darse con alto impacto y una baja probabilidad de ocurrencia, nos harán pensar si debemos aceptarlos y asumirlos como parte del negocio, porque existe una alta probabilidad de que nunca ocurran.
¿Qué harías si no tuvieras miedo?
Aunque no lo crean, siempre desafiamos a la incertidumbre. Siempre ocurren hechos en todo momento. Tomar una decisión, elegir un camino, una pareja, un socio, implica un riesgo. Y ¿saben qué? Eso es la vida.
Este consejo tomado de especialistas ayudan a hacer consciente algo tan irracional como lo es un miedo, para darle el rótulo que se merece. No importa las veces que hemos caído, sino las que nos hemos levantado, y lo que hemos aprendido del proceso.
