La madrugada del martes 4 de junio pasado se anunciaba sombría con la llegada de una nube de cenizas volcánicas. Cuando el complejo volcánico Puyehue Cordón Caulle dio aviso de su erupción a los habitantes de San Carlos de Bariloche, Villa La Angostura, San Martín de los Andes y alrededores. La cotidianeidad de los más de 170 mil habitantes de esta zona cordillerana pasó a estar dominada por una persistente lluvia de arena volcánica que modificó drásticamente este paisaje andino casi hasta ensombrecerlo del todo. Así fue como el latido volcánico modificó las percepciones y la Patagonia pasó a parecerse más a un desierto grisáceo de cenizas que a una zona identificada por sus montañas y nieves blancas.
La naturaleza es impredecible. La erupción o extinción de un volcán también. Una vez más, la naturaleza nos hace saber que ella tiene vida propia. En medio de una sociedad que vive desesperada por mantener el control de las cosas, el complejo volcánico puyehue, nos recuerda que no tenemos el control de nada.
La Cordillera de los Andes, todavía en formación, genera terremotos y erupciones. Y las erupciones que esta genera, son muy variables: no hay posibilidad alguna de predecirlas. Estas erupciones, según especialistas en geología, terminarán cuando la presión de gases que hay en las profundidades de la tierra, se libere.
Las partículas de ceniza que bañaron la zona sur del país, son una composición ácida de rocas que tienen mucha sílice, potasio, sodio y aluminio. La composición de las cenizas en general es común a la de todas las lavas que aparecen en este tipo de volcanes.
La situación ambiental, sigue siendo muy delicada en Villa La Angostura, distante 40 kilómetros en línea recta al volcán Puyehue, y también en las comunidades mapuches, visiblemente afectadas por las consecuencias que las cenizas provocan sobre el ganado ovino al momento de alimentarse.
Las cenizas del volcán dejarán pérdidas económicas millonarias en el país: Aeropuertos cerrados, vuelos suspendidos y reservas hoteleras canceladas son algunos de los factores que preocupan. El sector aerocomercial perdió más de 15 millones de pesos en los últimos 10 días. Pero, además, la ganadería (especialmente ovina) es la actividad productiva más afectada por la erupción del volcán chileno. Si bien todavía no existe un relevamiento de las pérdidas que generaron las cenizas volcánicas sobre este sector, un informe del departamento rionegrino de 25 de Mayo, el más perjudicado, estima que unas 270 mil ovejas preñadas necesitan refuerzo alimentario y deberán ser trasladadas de inmediato a zonas sanitarias para el momento del parto.
La lluvia constante de cenizas, la suspensión de clases y vuelos, pasajeros varados, cortes de energía, una menor ocupación hotelera y la declaración de la emergencia sanitaria en tres provincias de la Patagonia, son las consecuencias de la erupción del volcán, que repercuten sobre distintos sectores económicos y genera incertidumbre sobre la próxima temporada de invierno. La columna de cenizas de casi 10 kilómetros. Cambiando su dirección, ahora se desplaza al Noroeste.
Decía, que este tipo de amenazas, no podemos predecirlas, ni anticiparlas. Y en esto, se refleja, una vez más, la precariedad de la condición humana.
