La Cámara de Diputados de Mendoza aprobó el miércoles último una modificación a la Ley de Tránsito de esa provincia, incorporando la prohibición de fumar a los conductores de vehículos particulares y estatales, en que se encuentren en circulación, transporten o no a otros ocupantes.
En el proyecto se observa que el sólo hecho de sostener un cigarrillo encendido por quien conduce un automóvil implica un peligro inminente de accidente. Una brasa que se cae entre las ropas, un cigarrillo encendido que se rompe y cae al asiento o piso del automóvil, o una quemadura por distracción, produce una brusca maniobra del conductor al tratar de solucionar el problema de inmediato. Además, se argumentó que según estudios a nivel mundial, el humo del cigarrillo en el interior de los automotores está relacionado con los casos de bronquitis crónica en niños y se hace referencia a prohibiciones que ya rigen en diferentes países y en la Ciudad de Córdoba.
Todo indica que el Senado mendocino dará sanción definitiva a la norma enmarcada en la Ley Antitabaco de 2011, que prohíbe fumar en los espacios cerrados, tanto en el ámbito público o privado de esa provincia. Juega a favor de la aprobación la estadística que prueba la muerte de 40.000 personas al año en nuestro país por causas vinculadas al tabaco, principalmente afecciones cancerígenas y respiratorias y, de esa cifra, el 10% de afectados son fumadores pasivos.
La cuestión pasa por el cumplimiento de estas leyes, que se violan descaradamente como en el caso del uso de los celulares cuando se conducen vehículos. Y se sigue fumando hasta en los locales cerrados donde hay carteles de prohibición.
