Los nueva estrategia para implementar los procesos educativos formales comenzaron vía redes, en el ámbito particular, con la refuncionalización de los costosos aparatos de comunicación que poseemos, ahora persiguiendo objetivos pedagógicos y didácticos, algo que no imaginábamos hacen tres meses atrás. Esas maquinitas que nos caben en una mano, los celulares, y que nos mantienen en contacto con todo lo que da vuelta en las redes, sirvieron para constituir un nuevo universo virtual incorporando colegas, directivos, padres y alumnos, un espacio que hasta hace unos meses atrás sólo ocupaban pariente, amigos y algunos compañeros de trabajo. 

La elaboración de guías, la integración de éstas como manera de educar es una realidad obligada por el escenario de pandemia, hoy decir que es buena o que es poco efectiva es arriesgado y apresurado. Pero, es necesario ser sinceros y expresar que en este proceso muchos docentes no estaban preparados para ello, a ésto se le suma la pésima conectividad del servicio que ofrecen las empresas servidoras de internet.

La educación en línea transita por un sistema constituido por un emisor que es el docente, un medio que la constituye internet, y un receptor que es el alumno. Pero tiene la característica fundamental, nada de lo que se haga o diga en esa red comunicativa puede ocupar un lugar sin ser verificado, valorado y ajustado a los objetivos didácticos pedagógicos que se plantean en cada planificación. 

Nada será igual luego de la cuarentena, deberemos construir una nueva normalidad. La estrategia sanitaria preventiva nos hace bien no sólo para evitar el contagio sino para repensar el devenir como sociedad.

Ahora bien, hasta ahí pareciera que las aulas virtuales podrían llegar suplantar a la aulas presenciales en el futuro, pudiendo con el mejor manejo alcanzar mayores objetivos que los actuales. Pero, esto no es imposible en corto tiempo por los problemas estructurales que se mencionaron en párrafos anteriores. 

En tanto, desde la educación técnica la tarea se vuelve aún más compleja. Aquí no sólo los conocimientos pueden conformarse en forma de conceptos intangibles, es en esta educación que no todo es teórico. Lo fundamental en lo técnico es el desarrollo de destrezas y habilidades, es decir poner en práctica capacidades sensoriales, con ejercicios de manejo de herramientas, manejo de productos, dosificaciones, etc. Por ejemplo, la vista detecta el color en el forjado del acero o la percepción de olores en los procesos de descomposición de materia orgánica en la elaboración de compost es variable preponderante al momento de detener o acelerar el proceso mismo. Estos conocimientos se pueden compartir en un escrito pero se deben "hacer", se deben poner en práctica para aprehender y volver a repetirlos las veces que sea necesario. 

Creo posible en forma inmediata la construcción de Campus Virtuales donde cada escuela pueda colgar -término informático que significa compartir-, todo el material necesario para que directivos, docentes, padres y, fundamentalmente, alumnos puedan obtener en forma rápida y segura lo que se demande para la construcción y gestión del proceso educativo. Programas de exámenes, planificaciones de espacios curriculares, nómina de alumnos, textos en Word, PDF o PWP, además de una App para que cada padre o tutor pueda acceder, son algunos beneficios que podría acarrear la incorporación de la herramienta informática de red.

En definitiva éste desafío nos pone en una encrucijada a todos como sociedad. Se debe resolver con políticas de estado mejorando la accesibilidad a las redes, aspirando a la gratuidad y la universalidad del servicio de internet. En tanto que los docentes, quizá el sector más reacio a las innovaciones, deberá comenzar con la adecuación de la actitud de rechazo amigándose a la nueva herramienta que posee al alcance de la mano.

 

Por Osvaldo Olmo Gómez
Profesor de escuelas agrotécnicas