Sin educación y sacrificio, el hombre jamás comprenderá el valor de los principios. Aunque no todo conocimiento viene de la experiencia, no cabe duda que ella se presenta como el fundamento del saber.
La educación, como fenómeno central en la vida del hombre, es objeto de estudio de la Pedagogía, ciencia que reconoce en los principios y la teoría su razón de ser y en la práctica y experiencia su transferencia directa. Los resultados de trabajos, investigaciones, proyectos y praxis pedagógica en el ámbito familiar, social y fundamentalmente el escolar de finales del siglo XX y primera década del siglo XXI, han revelado conclusiones sorprendentes que han hecho cambiar el paradigma tradicional del saber enciclopédico y moderno de la educación para una inclusión social, por un paradigma que se basa en tres preceptos esenciales: 1- La calidad de la educación, 2- La transferencia a la realidad y 3- Los actores de la enseñanza.
El instrumento metodológico que ha develado, probado y justificado este paradigma ha sido la invención e implementación de un nuevo método pedagógico para la formación: el método de experiencia participativa. Este método propende a una orientación profesional desde la realidad social hacia la escuela mostrando las posibilidades del trabajo grupal que puede desarrollarse en el ámbito comunitario supervisado por el profesor con el protagonismo directo del educando en calidad de ciudadano. De esta manera el rol que asume el profesor es jerarquizado como profesional de la educación en su ejercicio dentro del ámbito social mismo.
Futuro alentador
Entre las conclusiones que prometen un futuro alentador para la educación evitando un seguro fracaso del sistema educativo, que en las últimas décadas ha ensayado tres modelos distintos basados en La ley 1420 de Educación Común, la Ley Federal de Educación 24.195 y la actual Ley de Educación Nacional 26.206, se deben tener en cuenta estas premisas: Que el docente de cualquier nivel debe acreditar título docente de profesor en la especialidad con no menos de cuatro años académicos de formación didáctico-pedagógica de nivel superior o universitario.
También que su enseñanza y transferencia no debe limitarse a las cuatro paredes del aula sino verificarse en resultados con el compromiso social que garantiza su transferencia. Asimismo que el rol del profesor que dicta clase o expone es obsoleto si no proyecta actividades fuera del ámbito educativo escolar y se inserta en las actividades del medio comunitario.
Por su parte, el Ministerio de Educación debe promover y alentar la educación no formal o parasistemática, pues la formación laboral, profesional y cultural, se encuentran en la realidad del medio social. Además, que los programas, planes o proyectos en la escuela no pueden ser simulacros de la vida cívica, sino los pertinentes al desarrollo de las actividades que proyectan los adultos. Y que el docente profesor, principal actor de la enseñanza, debe asumir el liderazgo y volcarlo como ejemplo de lo propio a favor de sus educandos.
Agregamos que el Estado no ha garantizado el ingreso a la docencia por concurso, salvo en el nivel primario, titularizando a docentes por decreto en forma masiva y en acuerdo con gremios que defienden el salario más que la formación.
La escuela tiene que formar para la realidad y los padres controlar a sus hijos y no enfrentar a los profesores. Por su parte el Ministerio de Educación debe garantizar el curso de la carrera docente.
