Más allá de la participación activa en la Campaña Libertadora, de la que San Juan tiene testimonios de gran trascendencia, el alejamiento geográfico de los primeros acontecimientos que forjaron la organización nacional, nuestra provincia tiene pocos hitos históricos que recuerden los momentos vividos, luego de la caída del Virreinato del Río de la Plata y en particular de los hombres que integraron el primer gobierno patrio.

Los próceres que fueron protagonistas de la emancipación también han dejado huellas que deben rescatarse en la celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810. Es un deber destacar todos los recuerdos importantes, incluso aquellos vinculados a los avatares políticos que siguieron a la gesta y los hombres que la forjaron.

Por eso resulta positiva la iniciativa de la Municipalidad de Iglesia para poner en valor histórico al Manzano en Colangüil, cuya sombra cobijó a Cornelio Saavedra, el presidente de la Primera Junta, cuando estuvo confinado esa localidad iglesiana, tras ser destituido en 1811.

El destierro del patriota, en una región inhóspita de la cordillera sanjuanina -como él la calificó-, es un episodio poco conocido igual que la presencia del manzano bicentenario, ubicado en la plaza del pueblo, al que se quiere declarar Patrimonio Histórico nacional y provincial, según un proyecto municipal. El manzano histórico de Colangüil puede ser también un destino turístico, como otros que jalonan la historia, potenciado en este año de celebraciones especiales por los 200 años del primer grito de libertad. Conservar ese árbol emblemático debe ser prioritario para darle el valor que se merece, comenzando con una ley que lo acredite.