Hasta comienzos de la década del 80, se distinguía en el centro de la Plaza San Agustín de Valle Fértil, una gran pirámide blanca con base escalonada construida con ladrillos y argamasa y pintada con cal. Surgió en reconocimiento del pueblo de Valle Fértil en el Primer Centenario de la Declaración de la Independencia, el 9 de julio 1916, como muestra de un profundo orgullo patriótico. Gestionada por el entonces comisionado municipal, Romualdo Costa; subdelegado, Viviano Costa; el diputado Gundisabo Herrera y los concejales Marcolino Fernández, Zorobabel Costa, Estergidio Martínez Mendoza, Abdón Ortíz y Eloy Elizondo, en momentos que el Gobierno de la Provincia otorgaba subsidios en materiales para construir monumentos en San Juan. (H. Videla, tomo II).

La construcción fue realizada en solo 18 días por Estergidio de la Vega, supervisada por el jefe político Darío Costa. Como albañil trabajó Agapito Mercado y ayudante Sixto Rojas, que era un chico de 10 años. Formaba un cono de cuatro caras de donde emergía un mástil para lucir airosa la Bandera Argentina. Cuentan los vecinos que, las damas de la época, siguiendo una arraigada costumbre, dejaron en su base, monedas, valiosas joyas en oro y plata, también un pergamino firmado por los presentes. La obra fue bendecida por el Padre Navas (según escritos que dejara el maestro José Núñez). Por aquel entonces la plaza era sólo un pedazo de tierra ‘alambrada con molinetes en las cuatro esquinas”, para prevenir que los animales sueltos comieran y pisotearan la escasa arboleda que resaltaba entre jarillas y pichanas.

Con el paso del tiempo las autoridades de turno, fueron mejorando el terreno que identificaba el centro de la Villa. Y aquella singular pirámide se destacaba como lugar especial, colgándosele lámparas ‘Petromax” en las fiestas patrias, Navidad, Año Nuevo, Reyes y Carnaval, cuando los vecinos se congregaban en la plaza, para festejos con guitarras, bombo y acordeón, porque hasta 1956 no llegaba la luz eléctrica a Valle Fértil.

En 1936 el entonces comisionado municipal Gabino González Villord, lo declaró ‘Monumento Histórico Departamental” invitando a realizar los actos escolares y concentraciones públicas.

‘La Pirámide Patria”, como le llamaron en un comienzo, presenció por más de 6 décadas el paso de nuevas generaciones, de jóvenes y políticos que posaban orgullosos en sus escalones leyendo discursos o recitando versos. Pero el progreso, esa máquina del tiempo que destruye para construir, la ha dejado en el recuerdo.

En la década del 80, durante la intendencia de Hermes Gallardo, dando cumplimiento a su Proyecto de Reconstrucción y Modernización de la Plaza San Agustín, se destruyó completamente levantándose un renovado monumento a la bandera en el pasillo central del lado Oeste. ‘La Pirámide de la Plaza sólo existe hoy en el recuerdo de muchos vallistas que cuando niños jugaban en sus escalones a ser mayores y ahora que son adultos piensan que nada hicieron para conservar un monumento que fue parte de su propia historia.