
El populismo propone una forma deformada y falsa de un nacionalismo cultural y construye un relato mítico que presenta la cambiante palabra del líder como la única verdad.
La palabra "pueblo" puede ser equiparado a la categoría de "clase trabajadora". En la modernidad con esta expresión suele entenderse comúnmente la clase trabajadora de la industria, es decir, la clase obrera. Esta acepción, que no debe ser identificada sin más con la de proletariado en sentido marxista, es decir, la clase de trabajadores definidos como tales por no poseer medios de producción y obtener su salario de la venta del propio trabajo, se encuentra en buena parte de los estudios sobre algunos partidos políticos americanos que irrumpen a mediados del siglo XX. Desconocen la pequeña industria personal o familiar, los emprendimientos de trabajadores que ofrecen complementos de las industrias, locadores de servicios, cooperativas etc. En dichos trabajos "pueblo" es usado como sinónimo de la clase obrera, la así llamada "base social" de esos movimientos de "masa". No obstante, originariamente la expresión "clase trabajadora" hacía referencia a todos aquellos que desempeñan labores manuales: los campesinos, agricultores, ganaderos, pequeños artesanos, entre otros. La asociación entre la palabra "pueblo" y la "clase trabajadora", en este último sentido, se encuentra también en los estudios de aquellos que son considerados como los fenómenos "populistas originarios", que fueron popularizados, sobre todo, por el líder fascista Benito Mussolini (Il Duce).
En principio, la acepción ideológica de "populismo" se basa en los siguientes elementos esenciales: el apelo al "pueblo" (en alguno de sus múltiples significados) como principio y fundamento originario del orden político; la contraposición del "pueblo" a un variado conjunto de "enemigos" (que es necesario señalar o, bien, acusar en cada contexto) representado comúnmente por las élites políticas, económicas y/o culturales, o bien por los trabajadores independientes o pequeñas empresas y a las cuales les es imputada la responsabilidad de haber despojado al "pueblo" de su bienestar y/o de su identidad; también se suele utilizar o señalar a enemigos, cuando los "no populistas" (esencialmente la clase política demócrata y republicana) se aglutinan en partidos o frentes políticos.
Hay partidos políticos en Latinoamérica que sus líderes demagógicos, y aprovechando la ignorancia de sus seguidores, crean e inventan "Relatos" (distorsión de la verdadera historia, para sacar rédito político y así seducir a la masa ignorante para llegar al poder de una nación), que al analizarlos parecería que la historia de un país comienza con el surgimiento de esos partidos políticos, creando historias que desconocen la república y la democracia para facilitar la forma poder inculcar a sus seguidores un "Pensamiento Único". Así, la diversidad de pensamientos no es apreciada, si no que, a veces, es incluso demonizada.
Por Jorge Reinoso Rivera
Periodista
