Según un informe del Instituto de Ablación e Implante de San Juan (Inaisa) la cantidad de transplantes del año pasado se duplicó con respecto a los efectuados en 2010, y en lo que va del 2012, ya hubo tres pacientes sanjuaninos que recibieron un riñón. Donar órganos es donar vida; por eso es necesario vencer prejuicios.
Éstos son, generalmente, el miedo a que los órganos sean extraídos antes de constatar que la persona esté muerta y que sean vendidos por una red clandestina que se encarga de colocarlos en el resto del mundo. En todos los prejuicios, el factor común es la desinformación. Para desterrar mitos, lo primero que hay que saber es que la extracción de órganos se produce sólo cuando se determinó la muerte cerebral, algo que debe ser constatado por dos médicos, uno de ellos un neurólogo. A partir de allí, se evalúa qué órganos son susceptibles de ser donados y cuáles no.
La primera etapa es la detección de un potencial donante. Esta acción está a cargo de un médico que tiene la tarea de ser coordinador intrahospitalario de trasplantes. Es decir, que va a detectar a un potencial donante y debe realizar estudios sobre los órganos e informar a la guardia central del Incucai para que sean distribuidos entre los pacientes que se encuentran en lista de espera. Otro de los fuertes prejuicios está relacionado con la venta ilegal de órganos. Éstos solamente son colocados por equipos habilitados del Incucai y se encuentran en lugares específicos.
Finalmente el preconcepto que encierra un pensamiento, que puede extenderse a otras situaciones, es pensar que a uno nunca le va a suceder pasar la situación de necesitar de un donante. A pesar de las campañas, estos preconceptos sobreviven, aunque el fuerte aumento en las donaciones en los últimos cinco años habla de una mayor toma de conciencia.
Desde que se puso en marcha el Programa Nacional de Procuración de Organos y Tejidos, las donaciones aumentaron en un 100 por ciento. Entre el 1 de enero y el 30 de mayo de 2011 se llevaron a cabo 539 trasplantes gracias a 246 donantes reales, contra los 455 trasplantes en base a 181 donantes reales que se realizaron en igual período de 2010, lo que representa un incremento del 35,9 por ciento. Asimismo, la tasa de donantes por millón de habitantes alcanzó el 14,54 por ciento, lo que representa una marca histórica para la actividad de procuración de órganos y sitúa a la Argentina como segundo país en Latinoamérica.
