Hay muchas razones que explican ciertas cosas y otras tantas, develan la intensión. Pero no cabe duda del papel que ocupa la salud en nuestras vidas al punto tal de condicionarnos en lo individual e incluso a la misma especie humana toda.
La historia nos demuestra de cuantas pandemias se han desarrollado desde hace ya 2.000 años y los resultados que significaron para el hombre. Sin embargo este no sólo debe defenderse de ellas sino también saber atacarlas a tiempo y los métodos son tan variados que ni la ciencia misma todavía puede advertir con premura y exactitud cómo.
De todas formas si la salud es muy importante, veamos lo que se puede hacer desde la educación. En primer término reconocer que las épocas y las condiciones climáticas nos acompañan donde quiera que estemos y los cuidados para afrontarlas son una responsabilidad. La presión sobre el psiquismo humano tiene límites y jugar con ellos no es para tanta liviandad pero si para tomar en cuenta un factor determinante, el pensamiento y su forma de dar respuesta a la realidad.
Septiembre es un mes promisorio para ajustar contenidos, que ya deberían estar dándose en las escuelas y colegios como universidades a distancia…
Los programas desarrollados en los establecimientos escolares tratan esto como un tema de clase sin advertir que gobierna toda la vida del ser humano. Por lo tanto pensar en volver a clases con prevención implica desde ya un plan de parte del Ministerio de Educación sobre cómo es un buen aprendizaje sobre los cuidados de la salud, la higiene, la alimentación, el deporte, el trabajo y todo tipo de despliegue físico. Es por ello que setiembre es un mes promisorio para ajustar contenidos, que ya deberían estar dándose en las escuelas y colegios como universidades a distancia y que no se están desarrollando, lo cual significa no tomar conciencia sobre lo que vivimos. Por lo demás observemos que nuestro sistema inmunológico se debilita día a día con el encierro -no con el aislamiento- y los efectos de este están siendo desbastadores en casos de violencia familiar, depresión, y enfermedades que pueden gestarse más fuertes que los anticuerpos que poseemos. Por ello el contacto con la naturaleza es clave. Y ahí tenemos otro tema. El tercer contenido que obvia el Ministerio de Educación es no enseñar a aprender a convivir con los virus y las bacterias. Un tema importantísimo que desplegaría todo un eje completo de ecosistema humano y sus variantes en valores. Un cuarto tema en contenidos a distancia que signifiquen para todos los niveles y modalidades, es el trabajo con proyectos según la modalidad, orientación y especialidad de cada centro educativo. Sin embargo seguimos con metodologías y contenidos de hace 150 años.
Por otra parte se está dando mucho énfasis al trabajo vía Internet, cuando estas técnicas instrumentales y tecnológicas no están igualando para nada una pedagogía en oportunidades similares y no son el fin de la educación. En definitiva creo que la educación de nuestro país no sólo ha perdido el rumbo, sino que está conducida por funcionarios que desconocen los objetivos y metas de la misma.
Es lamentable tener que reconocer una realidad que estamos viviendo pero no es menos cierto que frente a la presente crítica no se les deja de decir que adopten los mecanismos conducentes a retomar los destinos de la educación que el estudiante alumno, joven y adulto de Argentina merece.
Regresar a las escuelas implica prepararse para luchar a favor del conocimiento, de la vida, del trabajo, de la familia, de la moral y sus valores en definitiva, del bien común.
Por Mario Daniel Correa D’Amico
Profesor, filósofo y pedagogo, profesional de la educación con doctorado y especialización en el área.
