Teniendo en cuenta el tema de la próxima Fiesta Nacional del Sol y a poco de haberse recordado el Día Internacional de la Mujer, deseo evocar a una mujer sanjuanina que no todos conocen, y que sin embargo con sus hazañas precursoras ha dejado improntas históricas imperecederas. Ella es doña Rosalba Maratta, una mujer que ostenta los laureles de haber sido la primera aviadora, no sólo de San Juan, sino de Cuyo.

Fueron realizadas sus proezas en una época en que el mundo estaba monopolizado en todos los órdenes por la supremacía masculina, no obstante ella descolló en la práctica de la aviación. Nacida en San Juan, en 1927, fueron sus padres don Máximo Maratta y doña Isabel Almirón. De ellos se conjugó en su temperamento intrépido el linaje italiano y español. Este matrimonio antes de establecerse en San Juan, más precisamente en Santa Lucia; vivió en el partido bonaerense de Pehuajó.

Su memoria nítida atesora aquellas iniciales vivencias aéreas. Su primer vuelo lo realizó siendo una adolescente, con sólo 15 o 16 años. Expresa que cuando falleció trágicamente la legendaria aviadora argentina Carola Lorenzini, por quien sentía una gran admiración, ella no dudó en guardar luto, exteriorizándolo con una cinta negra.

Fue el instructor de vuelo Alberto Mascarell, el que la invitó y la llevó a aquel recién nacido aeródromo de Pocito. Voló en un tradicional avión Piper, inclusive experimentó peligrosas piruetas, como un "tirabuzón” o un "looping” que estimularon aún más su deseo de surcar los cielos. Poco tiempo después -en agosto de 1946- obtuvo por fin su anhelada habilitación como piloto.

Su vuelo más extenso lo realizó a Mendoza, vuelo éste que se guió más o menos, siguiendo las vías ferroviarias. Llegada a su destino se quedó tres días, participando en una fiesta que se realizó en el Parque de Mendoza.

Doña Rosalba contrajo matrimonio con don Sergio Gino Job, un hombre que la alentó siempre a que volara. Esta singular mujer recibió varios premios por su ocupación tan especial, como que fue galardonada "con uno de los 50 positivos” que entregaba Radio Colón. Dice que conoce todas las rutas áreas sanjuaninas, volando alto, admirando ese típico paisaje nuestro. Su final como aviadora -si cabe esta expresión- sobrevino cuando quedó embarazada de su primer hijo.