El creador de la Bandera y el Libertador, se encontraron cuando nuestra patria buscaba la independencia. Quizás estaban predestinados para complementarse. Belgrano creó nuestro emblema y San Martín, lo llevó triunfante a través de los Andes, para liberar al continente.
Manuel Belgrano, recibía cartas de San Martín con nociones de estrategia militar y al contestarle, le manifestaba su admiración, considerándolo el genio tutelar de América del Sur. Le había escrito al Héroe máximo que advertía su liderazgo imprescindible para la batalla por la independencia. "Estoy persuadido de que con usted, se salvará la Patria”
José de San Martín honró la memoria de su ilustre amigo, como una de las glorias más puras del nuevo mundo.
En enero de 1814 se encontraron, en un histórico abrazo, algunos historiadores hablan de la Posta de Yatasto, otros de un poblado de Algarrobos.
Ambos, eran indiferentes a la política interna, de la época del Triunvirato. Tenían la identidad de ideas, ajenas a las divisiones mezquinas. Fue así que los ejércitos de San Martín y de Belgrano solamente tuvieron la pasión por la independencia. Pusieron toda su energía, concentraron todos sus esfuerzos en derrotar a los enemigos externos.
Belgrano dejó la semilla fecunda de la instrucción y de la virtud, y por sobre todo, nos legó el símbolo de nuestra identidad.
San Martín, el Padre de la Patria, con una voluntad superior, y mucha perseverancia en sus propósitos, supo vencer las más arduas dificultades, en el esfuerzo supremo de llegar a Chile y a Perú para asegurar la libertad a tres naciones. Èl admiraba la generosa elevación del carácter de Belgrano, y Belgrano destacaba en el Héroe de los Andes ese tacto seguro para juzgar a los hombres y saberlos liderar.
Los dos patriotas mostraron espíritu de orden y de disciplina, predominio de principios y carecieron de ambiciones personales. En ambos había abnegación y desinterés por los reconocimientos individuales. San Martín falleció en Francia, y Belgrano en la mayor pobreza, en nuestro país.
Dijo Bartolomé Mitre que en San Martín había más genio, y en Belgrano había más virtud nativa, más elevación moral y que si Belgrano era acreedor a la corona cívica, San Martín era digno de la palma del triunfador.
