Situaciones muy complejas, desde desastres naturales por el cambio climático, los pocos avances del agro en diversos países, la hambruna en zonas de Africa y las políticas de subsidios en países desarrollados, tienen como consecuencia el aumento del precio y la escasez de alimentos.
Se suman los lentos avances científicos para mejorar el rendimiento de las cosechas frente al crecimiento de la población mundial, frustrándose los proyectos de equidad social para esta década, con metas optimistas para 2015. Es que se tornan inalcanzables los objetivos y por ello los millones de seres humanos que padecen hambre en naciones emergentes siguen postergados.
La llamada "Revolución verde”, surgida del seno de las Naciones Unidas para paliar el déficit alimentario se ha desacelerado desde principios de la década del 90, por las adversidades climáticas, políticas y económicas en los principales países productores mientras por otro lado la ciencia lucha para aumentar el rendimiento de los cultivos, pero es un trabajo paciente que se hace cada vez más difícil, según los especialistas. Pero también la mejora de la productividad agrícola es una de las cosas más problemáticas de transferir de un país a otro por las particularidades de las siembras, los precios de fertilizantes y agroquímicos, que serían imposibles de adquirir en Africa, como también una tecnología que supere la cultura de la siembra ancestral.
Es así que a pesar de las urgencias humanitarias y la importancia global que reviste el bienestar humano, la agricultura parece ser uno de los sectores que más se ha rezagado en los últimos veinte años, según los especialistas, en particular del Banco Mundial y de las Naciones Unidas a través de sus agencias específicas. Esto, comparado la situación alimentaria con los avances logrados en otras disciplinas donde la ciencia y la tecnología siguen revolucionando con asombrosas soluciones.
Pero todo el problema parece rondar en la política y la economía, porque los organismos multilaterales no ponen al hambre en los temas prioritarios de agenda y para muchas naciones parece ser una cuestión secundaria. Además, las políticas internas, como la subsidiaridad de Estados Unidos a los biocombustibles, hicieron que el campo se volcara a producir energía gracias a la mayor rentabilidad que les facilita el gobierno.
