Las autoridades sanitarias de la provincia y el municipio capitalino han renovado su accionar contra las instalaciones de puestos callejeros de elaboración y venta de comida, en abierta violación a las normas de higiene y bromatología, ya que estas instalaciones precarias en la vía pública no cumplen con las exigencias mínimas que garanticen la calidad de los alimentos que expenden.

Tanto los códigos nacionales Alimentario (ley 18284/69) y Sanitario, a los que se asimilan las normas provinciales y ordenanzas municipales, son terminantes en cuanto a los requisitos que deben tener los locales de elaboración y venta de alimentos, como también la salud e higiene personal que los manipulan, condiciones difíciles de cumplir en los llamados carritos pancheros y los carro bar, carentes de agua corriente, descargas cloacales y sistemas que mantengan la cadena de frío de los insumos refrigerados. También son negocios que plantean una competencia desleal al comerciante instalado, -quien afronta una serie de gastos fijos- y tampoco tributan cargas fiscales, lo cual completa un cuadro de ilegalidades.

Pero lo que más preocupa es que en una comida elaborada en la calle, sin ningún resguardo de higiene y peor aún en zonas como las del Hospital Rawson y la Terminal de Omnibus y sea la misma mano que toma el pan la que luego maneje el dinero. Si bien el reciente operativo conjunto dispuesto por Salud Pública y de la Municipalidad de la Ciudad de San Juan es acertado, debe mantenerse una permanente vigilia para que estas actividades perjudiciales para la poblaciòn, no se repitan, ya que las leyes se deben cumplir rigurosamente y donde no caben las excepciones.