La prepotencia sindical, que deja de lado la negociación racional para aplicar los conocidos métodos extorsivos que irritan a la sociedad, sigue utilizándose en San Juan ignorando toda lógica de convivencia.

Quienes más emplean estas exigencias intimidatorias son los sindicatos que con su accionar más daño causan a los sectores de bajos recursos, como es el caso de los camioneros, cuyos reclamos son intempestivos y directos. Primero con paros y bloqueos, para que el daño se sienta en el ciudadano común, sin importar que la estrategia produzca pérdidas cuantiosas por fletes incumplidos o desabastecimiento de insumos básicos. Es decir, primero golpear con actos provocativos, para luego negociar, muchas veces con arreglos inducidos para superar el trance, aunque las empresas salgan perjudicadas u opten por el mal menor.

Ahora, en nuestra provincia, el gremio STOTAC que responde a la impunidad del moyanismo, ha declarado una huelga por tiempo indeterminado, paralizando todo el transporte automotor de cargas desde San Juan al resto del país.

La cuestión planteada es compleja, ya que si bien puede existir un incumplimiento salarial, también es cierto que los costos operativos locales son superiores a los de Buenos Aires, donde el combustible es 20% más barato, por ejemplo, lo cual requiere soluciones políticas como la alta subsidiaridad y otras prebendas otorgadas a la zona portuaria.

Esto debe dar lugar a negociaciones siempre prudentes y dentro de las leyes laborales, sin abusar del derecho de manifestarse, porque primero está el bien común amparado por la Constitución.