Irlanda se convirtió en el primer país del mundo que aprueba el matrimonio homosexual por medio de un referéndum a sus ciudadanos, con un amplio porcentaje de adhesión, lo que marca una tendencia que puede generalizarse en otras naciones.
Si bien hay otros Estados en los que la unión del mismo sexo fue autorizada, como en Argentina, el procedimiento fue a través de la vía legislativa y no por consulta popular.
En el referéndum irlandés el 62% de los electores se pronunció por el "Si”, determinando inmediatamente la aprobación de la nueva unión matrimonial. Esto tuvo inmediata repercusión mundial, especialmente en ámbitos del Vaticano donde algunos obispos han manifestado que esta decisión "no sólo es una derrota de los principios cristianos+ sino que "es una derrota de la humanidad.+ También se ha coincidido en la necesidad de intensificar la tarea evangelizadora a fin de evitar que este tipo de acciones se extiendan.
Lo que ha causado sorpresa a los analistas es que hasta 1993 Irlanda tenía una concepción totalmente diferente respecto de la figura del matrimonio homosexual, al punto que el solo intento de concreción tenía sanción legal. De ahora en más su autorización cambiará el esquema social que impera en este país de la Unión Europea.
Hay diversas las posiciones con relación a estas uniones, algunas condenándolas y otras aceptándolas como una forma de evolución social. Entre las primeras hay quienes señalan que son perjudiciales para la integridad de las familias, repercutiendo en gran medida en los hijos, pero tarde o temprano, la misma evolución se encargará de señalar la conveniencia o no del nuevo modelo.
