En el servicio de remises hay numerosos aspectos a considerar para hacer que este transporte público de pasajeros cumpla con sus propios objetivos y no sea una competencia desleal para los otros medios como taxis y colectivos.

Uno de los puntos a aclarar es el conflicto que se establece con los vehículos que trasladan pasajeros de un departamento a otro, o a la ciudad Capital y viceversa. Actualmente este servicio no se ajusta a las disposiciones de Tránsito y Transporte basadas en la ley 7.536 que regula la prestación del transporte de personas, incluyendo la exigencia de la licencia correspondiente para tres categorías: municipal, departamental y provincial.

Las departamentales habilitan a una movilidad para salir del distrito de origen con personas, pero no a la inversa. Esto hace que los remises departamentales deberían ser solicitados a una central para realizar el traslado y luego el vehículo regresar a la base sin pasajeros. Lo que corresponde legalmente encuentra su punto de conflicto en el hecho de que ese sistema es poco viable en la práctica, haciendo que surja la alternativa de los remises "truchos", que llevan y traen pasajeros sin licencias habilitantes y sin cumplir con las disposiciones respecto al buen mantenimiento del rodado, seguros, inspecciones y demás.

Para los usuarios, el remís departamental surge como una necesidad ante la escasez de colectivos y como una emergencia ante la necesidad de trasladarse con cierta rapidez desde el departamento de origen hasta nuestra ciudad. Esto hace poco conveniente que desde Caucete o Pocito, por ejemplo, se llame a un remís a la ciudad de San Juan, donde están las bases habilitadas para cubrir ese servicio. Por un lado, la demora es considerable y por otro el costo del viaje es inaccesible, lo que lleva a que la gente termine avalando a los remises "truchos" que realizan esos viajes por el mismo precio del colectivo.

La Unión de Propietarios de Automóviles de Alquiler (UPADA) está en contra de que se amplíe el cupo de licencias para remises departamentales, en tanto los remiseros de los departamentos buscan que los dejen llevar pasajeros de ida y vuelta.

Mientras se discuten estas dos posiciones, se sigue prestando un servicio precario que no está debidamente controlado y que requiere en forma urgente decisiones que lleven a solucionar este viejo problema.