Constituye todo un acontecimiento histórico la restitución a nuestra provincia de la Bandera Ciudadana, que encabezó la columna de la IV División del Ejército de los Andes al mando de Juan Manuel Cabot, en la epopeya sanmartiniana. Esta división, que además de estar integrada mayoritariamente por sanjuaninos, tuvo una organización estratégica y logística en este suelo, con amplia participación de la comunidad, a partir de 1814, cuando el Libertador José de San Martín inició su colosal plan político y militar para consolidar la independencia de Argentina, Chile y Perú.

El estandarte patriótico, que se encontraba exhibido en el Museo Histórico Nacional, ha sido entregado a las autoridades sanjuaninas para ser sometido a una exhaustiva restauración, la que se cumplirá en un lapso de tres meses en la Casa de San Juan en la Capital Federal, tras lo cual será trasladado a la provincia donde quedará definitivamente como patrimonio de gran valor histórico y cultural, según lo ordena la Ley 26676 de restitución.

La gran trascendencia que tiene este traspaso para los sanjuaninos se potencia más allá del valor en sí, por haber surgido del pueblo de entonces, que se sumó a la campaña contribuyendo con su trabajo y patrimonio personal. Incluso los conventos de dominicos y agustinos se transformaron en cuarteles para el adiestramiento de los soldados, la mayoría jachalleros e iglesianos.

Pero el papel de las mujeres fue relevante: se desprendieron de todo lo que tenían de valor para donarlo al ejército, además de coser y bordar banderas, uniformes, gorras, y elaborar charqui y otros alimentos para emprender la titánica travesía cordillerana. En esa instancia decisiva, las damas sanjuaninas elaboraron el signo principal de la Columna Cabot, con un trabajo memorable del que participaron desde la hermana de José Ignacio de la Roza, el primer teniente gobernador de San Juan y ayudante del Libertador, hasta humildes amas de casa para dar forma al preciado lienzo que ostenta en una de las caras el escudo provincial con la inscripción "’En Unión y Libertad” y en la otra un gran sol con cara y largos rayos, que pintaron las patricias.

La restauración del precioso signo histórico está en marcha y en breve se sumará a la riqueza que testimonian la presencia sanjuanina en la construcción de la República.