Las palabras del papa Beato Juan Pablo II sobre la institución matrimonial nos hacen ver de modo claro y sencillo el valor y la belleza de la misma. El matrimonio es un camino para realizar la vocación al amor: el amor es la vocación fundamental e innata de todo ser humano… La Revelación cristiana conoce dos modos específicos de realizar integralmente la vocación de la persona humana al amor: el matrimonio y la virginidad. (Familiaris Consortio, ll). El matrimonio es la unión de un hombre con una mujer para complementarse y servir a la vida: "Hoy es más necesario que nunca recuperar el sentido del matrimonio como alianza de amor, con la que un hombre y una mujer se unen públicamente y para siempre, con el fin de complementarse recíprocamente y servir de manera responsable a la vida”. Dicha unión es una e indisoluble: "Las propiedades esenciales, la unidad y la indisolubilidad, se inscriben en el ser mismo del matrimonio, dado que no son de ningún modo leyes extrínsecas”. El matrimonio es camino de santidad. El Concilio Vaticano II, reconociendo que "una misma es la santidad que se cultiva en los múltiples géneros de vida y ocupaciones”, cita expresamente el matrimonio como camino de santidad, y que "La gracia y el vínculo sacramental hacen que, como símbolo y participación del amor de Cristo-Esposo, la vida conyugal sea, para los esposos cristianos, el camino de su santificación”. Insiste Juan Pablo II en la necesidad de una debida preparación para el matrimonio: "En nuestros días es necesaria más que nunca la preparación de los jóvenes al matrimonio y a la vida familiar. La experiencia enseña que los jóvenes bien preparados para la vida familiar, en general, van mejor que los demás”. (Familiaris Consortio 66). Y agrega que "se ha de prestar una atención particular a que los jóvenes y los novios reciban una educación al amor, mediante programas específicos de preparación al sacramento del matrimonio, que les ayuden a llegar a su celebración viviendo en castidad. En su labor educativa, la Iglesia mostrará su solicitud acompañando a los recién casados después de la celebración del matrimonio”. También nos habla de las crisis que pueden afectar el amor humano: "La experiencia enseña que el amor humano, orientado por su naturaleza hacia la paternidad y la maternidad, se ve afectado a veces por una crisis profunda y por tanto se encuentra amenazado seriamente. En tales casos, habrá que pensar en recurrir a los servicios ofrecidos por los consultorios matrimoniales y familiares, mediante los cuales es posible encontrar ayuda, entre otros de psicólogos y psicoterapeutas específicamente preparados”. (Carta a las familias 7).
(*) Médico – Mat. 176
