Pese a que en las escuelas se ha venido ofreciendo en los últimos años nociones sobre prevención sísmica, desde el último terremoto ocurrido en Chile el pasado 16 de septiembre, esta tarea se ha intensificado con el desarrollo de proyectos por parte de los docentes. Se trata de buscar los mecanismos para crear en los chicos y sus padres conciencia sísmica a través de la enseñanza de pautas de conducta que los lleve a saber actuar antes, durante y después de un temblor.

Si bien muchas de estas normas son conocidas desde hace tiempo, los maestros están avanzando en función de las nuevas características que tienen los edificios escolares y la tecnología que se pueda disponer, lo cual también es aplicable para otras contingencias como la presencia de viento Zonda y los fenómenos que generan problemas en las escuelas en función del comportamiento de los niños y sus padres.

Por estos días, grupos de docentes están analizando en varias escuelas de la provincia cuál es la mejor forma de actuar ante un sismo y están llegando a conclusiones muy convenientes para tener en cuenta a fin de actualizar el manual del Inpres, en el capítulo referido al comportamiento en el ámbito escolar.

Sigue siendo tema de discusión si los niños deben colocarse debajo del banco mientras se registra un temblor o si es más conveniente tener planificada una evacuación, con la ayuda de alumnos guía capacitados en esa tarea.

Otro de los temas planteados es la posibilidad de la instalación en las escuelas de alarmas con sensores de movimiento, para determinar en que preciso momento se comienza a producir un sismo, dando un mayor margen de tiempo para la evacuación de los chicos de sus aulas.